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Teorema

Liderazgo
Fecha de Publicación: 30/03/2021
Tema: Política
Hace un siglo Humberto Bukele Salmán, el abuelo, emigró a El Salvador. Otras personas, originarias de Palestina, también lo hicieron en esa época y formaron allí su familia, se hicieron amigos y ayudaron mutuamente. Se estima que ahora tienen unos 90 mil descendientes que se dedican al comercio, la industria y los servicios y generan una parte importante del PIB nacional. También han incursionado en la política. Dos de ellos alcanzaron la presidencia. El tercero tuvo un segundo lugar.

Entre las familias que destacaron se encuentran los de apellido Hasbún, Saca, Hándal, Zablah, Simán, Salume y Bukele.

La primera generación nacida en El Salvador surgió entre 1930 y 1950. Los chicos crecieron juntos y se educaron en el Liceo Salvadoreño. De adultos, cada quién tomó su camino, pero muchos mantuvieron sus juveniles lazos de amistad.

En esa primera generación destacó Schafik Jorge Hándal Hándal (1930 - 2006) quien empezó muy pronto una vida política intensa, aunque subrepticia. Militó en el proscrito Partido Comunista Salvadoreño, del que fue Secretario General durante 21 años. Fungió como ideólogo y comandante de la guerrilla, referido como Comandante Simón. Estuvo en prisión dos veces y otras dos sufrió exilio, primero en Chile, en 1950 y después en Guatemala en 1960. En 1983 dentro del FMLN buscó una solución negociada en sustitución de la tesis prevaleciente de guerra prolongada.

Mario Bukele, tío de Nayib, aunque unos 12 años menor, en edad, que Hándal, lo recibía en su casa, junto a su hermano Farid (muerto en combate en 1989). Las visitas eran peligrosas ya que había orden de captura para ellos que comprometían a quien les ayudara. Humberto Bukele, también tío de Nayib, se casó con Carolina Hándal, hija de Farid.

Después de la firma de la paz en El Salvador, el FMLN se convirtió en partido político. Desde el principio consiguió desplazar a otros partidos para disputar las elecciones con Arena. Durante 30 años, cerca de 3 de cada 4 diputados eran del FMLN o de Arena, en cantidades muy parecidas. En las elecciones presidenciales, sin embargo, fue derrotado tres veces consecutivas por Arena.

Para la elección de 2004 el FMLN presentó a Schafik Hándal, su personaje más conocido, como candidato a la presidencia. Debía competir con Antonio Saca, también de origen palestino. Saca ganó la elección de manera contundente, en primera vuelta.

Cuando Nayib terminó el bachillerato, se inscribió en la Facultad de Derecho. Descubrió que los estudios no eran lo suyo. Los negocios de la familia, los contactos familiares y otros recursos a su alcance fueron más atractivos para el joven empresario. Fue el presidente de Obermet, empresa de publicidad que hizo crecer hasta convertirla en una de las más importantes del país.

Aprovechando la relación familiar con el recientemente fallecido Schafik y la necesidad del FMLN de un triunfo, obtuvo una cita con Fabio Castillo, coordinador de ese partido, para presentarle un ambicioso proyecto publicitario. Castillo consultó con Roberto Lorenzana, quien lo aceptó. El programa publicitario de Nayib, atrevido y novedoso, tuvo éxito. Con él, en 2009, Mario Funes consiguió convertirse en el primer presidente de ese partido.

La dirigencia, impresionada con la vitalidad, simpatía e ideas políticas de Bukele aceptó, a petición suya, darle la oportunidad en su partido para lo que llamaron “un mercado de prueba”. Bukele apareció en las papeletas para la alcaldía de Nuevo Cuscatlán, un pequeño municipio de La Libertad, al sur de San Salvador. La votación del 11 de marzo de 2012 dejó, con 50.8% de votos, a Nayib Bukele como nuevo alcalde. Hizo un papel extraordinariamente bueno. Era el trampolín para ganar la alcaldía de San Salvador, la que también obtuvo como candidato del FMLN. Ganó con 56.8% de votos.

Antes había observado el desencanto de la población salvadoreña con los partidos, los políticos y el sistema en general. Les habían vendido la idea de que la democracia conduce al desarrollo, el bienestar, la paz, la seguridad… Pero no había sido así. Como en Guatemala, tal proceso sólo había creado una clase política corrupta, enriquecida a costa de un pueblo que seguía pobre y atrasado. En sus discursos como alcalde Bukele señalaba tal contradicción.

En vez de identificarse con el partido que lo había postulado lo hizo con el pueblo. Tomó distancia del FMLN y de Arena, afirmando que eran ladrones y debían devolver lo robado. El presidente Sánchez Cerén, excomandante guerrillero, también fue objeto de las críticas del alcalde. Creo que buscaba que lo expulsaran del FMLN y lo consiguió. Marcar distancia de Arena era más fácil. Así, logró que lo percibieran como un político que estaba, igual que los electores, en contra de los políticos y podía hacer discursos en nombre de ellos.

El 3 de febrero de 2019, Nayib Bukele ganó la presidencia de la República de El Salvador con 53.1% de votos ¡Había roto la supremacía que Arena y el FMLN habían mantenido durante tres décadas! Sólo tenía 37 años y triunfó en primera vuelta.

En Estados Unidos, la hegemonía de los dos principales partidos (hay unos 64) es férrea. Apenas fue cuestionada levemente por Ross Perot en 1992 cuando alcanzó 18.9% de la votación. En 2016 el Partido Libertario obtuvo 4.5% de sufragios. En ese contexto, me parece que debe verse el triunfo de Bukele.

Además, lo hizo con GANA (de derecha), partido que lo inscribió a última hora. La inscripción de Nuevas Ideas —NI—, partido que Bukele formó, fue saboteada varias veces. Posiblemente ese abuso lo terminó favoreciendo.

Como presidente, irrumpió en la Asamblea Legislativa con soldados para presionar a los diputados para que aprobaran un préstamo destinado a comprar armamento. El público de El Salvador aplaudió, pero a nivel internacional aquel acto, que puso en riesgo la estabilidad política de El Salvador y su mandato, fue visto como prepotente y dictatorial.

Recientemente Bukele anunció que el gobierno proveería a niños y jóvenes de teléfonos inteligentes y tabletas. Dijo, además, que llevaría Internet a todos los rincones de República. De ser así, el problema de educación en el El Salvador habrá quedado resuelto en buena medida.

Construyó en tiempo récord un hospital que se precia de ser el mejor de la región; especializado en casos de covid. Manejó la pandemia con apego a las instrucciones de la OMS, pero los resultados fueron apenas un poco mejores que los de Guatemala. Aquí las comunidades del interior se rebelaron cuando el gobierno quiso prolongar esas empobrecedoras medidas. La economía de Guatemala tuvo una caída significativamente menor que la de El Salvador.

Quizá el mayor éxito de Bukele en sus primeros dos años de gobierno, es haber conseguido un liderazgo alto

¿Cuánto vale un liderazgo como el suyo, en comparación con una obra de infraestructura? ¿Qué necesita más un país, un líder fuerte que lo conduzca o éxitos en salud, seguridad y educación? El liderazgo no descarta que la seguridad, la justicia y otros fines legítimos del Estado mejoren notablemente. Por lo contrario, un liderazgo fuerte, facilita el desarrollo.
SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 73 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería el&eacu
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