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Teorema

El CUCO
Fecha de Publicación: 01/12/2020
Tema: Constitución
 A fines de 1984, con las siglas CUCO (por eso en mayúsculas), irrumpió en el escenario político nacional un movimiento autodenominado Cruzada contra la Corrupción.


El 1 de julio de 1984 hubo elecciones para elegir a 88 diputados quienes integrarían la Asamblea Nacional Constituyente –ANC-- a cargo de elaborar una nueva Constitución Política. La respuesta ciudadana fue entusiasta y nutrida (78% de ciudadanos acudió a votar). Participaron 17 partidos políticos y un comité cívico. La votación favoreció mayoritariamente al MLN-CAN, la DCG y la UCN otorgándoles 64 escaños (55%). Entre ellos acordaron que la presidencia sería rotativa.

Fue dentro de ese ambiente que un grupo de ciudadanos, todos menores de 40 años, creímos ver un resquicio para participar. Dos instituciones de proyección social existentes, y una nueva, condujeron un proceso cívico que debió ser trascendental para nuestro país.

Aquí el Mundo, con 8 años de existencia, era el telenoticiero más influyente del país. Confrontativo, directo, veraz…, contaba con el favor del público. La guerrilla y otros sectores de izquierda habían atentado contra sus instalaciones y contra la vida del director y su familia.

El CIEN, Centro de Investigaciones Económicas Nacionales, formado dos años atrás, como entidad académica y científica había realizado trabajos que antes eran exclusivos de entidades oficiales como el Banguat y algunos ministerios. Por lo general difería del gobierno en sus conclusiones, generando controversia sana e ilustrada.

La Nueva Derecha fue creada simultáneamente con la decisión de actuar, estaría a cargo de agrupar en una sola entidad a todos los miembros y sus futuras adherencias. El nombre, se originó en Francia, en 1968 cuando un grupo de ideólogos de derecha liderados por Alain de Benoist proponía retornar al predominio de las ideas, los principios y los valores, mediante el debate público. No hubo ningún vínculo con los franceses. Solo tomamos su nombre

Hoy veo con simpatía a aquel reducido grupo de jóvenes quijotes quienes creyeron poder derrotar a esa clase política enquistada en el poder desde la época colonial. Ilusos, pensamos que la nueva Constitución podría servir de fundamento a un nuevo país, ignorando que en el seno de la ANC predominarían intereses partidarios disputando el poder político como fin último.

Nuestro objetivo era conseguir la inclusión de dos artículos –sólo dos– dentro de los 281 qué conformaron el texto constitucional que entró en vigor a principios de 1985. El primero prohibía las empresas del Estado. El segundo decía textualmente: El Presupuesto de Egresos totales del Estado no podrá exceder al 10% del producto geográfico bruto oficial último publicado por el Banco de Guatemala. No quedarán comprendidos dentro de lo estipulado por este artículo los casos de “Estado de Excepción” originados por causas naturales o fuerza mayor con la correspondiente declaratoria del Congreso de la República

Cuando veo en retrospectiva los 35 años transcurridos y la crisis actual, me doy cuenta de cuánta razón teníamos los promotores de aquella iniciativa y lo equivocado de sus detractores dentro de la ANC y fuera de ella. Vinicio Cerezo y sus seguidores en la DC, junto a otros grupos socialistas fueron sus mayores opositores.

Durante los primeros 5 meses de 1984, las páginas Diario El Gráfico y los espacios publicitarios de Aquí el Mundo desplegaron una campaña cívica sin precedente. Buscábamos ser recibidos al más alto nivel de la ANC. Los mensajes de La Nueva Derecha llegaron a toda la población siendo recibidos con creciente simpatía. El enorme gasto publicitario incurrido fue financiado por Aquí el Mundo

Finalmente allí estábamos, el viernes 24 de mayo de 1985 a las 9 AM, en el salón Manuel Galich, sentados en el extremo de una larga mesa ante la “Comisión de los 30”. Había mucha gente, incluso de pie.

En sus “Crónicas” Rafael Téllez García describe al final del Tomo III y principios del Tomo IV aquella reunión. Téllez fue generoso en sonrisas, halagos y lisonjas, pero siempre fue contrario a la propuesta.

Ramiro de León, como presidente de la “Comisión de los 30”, dio la palabra a Mario David García, quien presentó a los miembros del grupo. Identificó a Óscar Comparini y Dionisio Gutiérrez (quienes no fueron expositores) como directores de la Nueva Derecha. A Fritz Thomas y a mí como directores del CIEN. Él ya era conocido por todos.

Me correspondió hacer la primera presentación. Usando gráficas en diapositivas expliqué la situación económica del país entre 1965 y 1984 y el monto de los déficits cubiertos con deuda. Después, Fritz Thomas se refirió principalmente a las empresas del Estado, su falta de operatividad y las pérdidas que causaban al erario. Mario David García disertó sobre lo que significaba para Guatemala limitar la voracidad de sus futuros gobernantes y evitar que el erario nacional quedara a merced de los políticos.

Los diputados asumieron el papel de jueces. En vez de presentar sus propios argumentos y discutir las propuestas encargaron a terceros que las infamaran. El primero en tomar la palabra fue Guillermo Salazar. Dijo que limitar el gasto público era como dar un golpe a la naciente democracia. Roberto Quintana, asesor de la DC, habló durante 25 minutos (nosotros solo habíamos tenido 3). Buscó politizar la propuesta económica, y que fuera vista como un nuevo enfrentamiento entre izquierda y derecha. Carolina Roca, restó mérito a nuestra presentación diciendo que las gráficas solo reflejaban los efectos de lo que sucedía en otros países sobre nuestra débil economía. Nery Paniagua, Director del Presupuesto, aseguró que si se reducía el presupuesto de ese año (Q. 1,282 millones), él tendría problemas para reasignar los recursos. También se presentó Julio Toriello de León, lo hizo por cuenta propia, habló sobre el derecho de las personas para a usar el producto de su trabajo sin que impuestos elevados terminen enriqueciendo a los funcionarios.

Mario David García respondió a los señalamientos hechos por Salazar y Quintana cuando atacaron las propuestas. Luego se pasó a un período de preguntas y respuestas para finalmente someter a votación entre los miembros de la Comisión si lo propuesto pasaba o no al pleno. De ser aceptado, la plenaria decidiría si lo aceptaba para discusión o lo desechaba. Los diputados parecían haberse blindado contra iniciativas de la ciudadanía. Había 26 diputados aptos para votar, de ellos, 17 (65%) votaron a favor.

El martes 28 de mayo, con la recomendación de la “Comisión de los 30” y bajo la tutela de Carlos Molina Mencos y Arnoldo López Straub, entre otros, la propuesta fue presentada al pleno y este sometió a votación nominal si entraba a discutirla o no. Cerezo había ordenado a la DCG, no solo votar en contra de la propuesta sino “convencer” a diputados, principalmente de la izquierda, como el PR y el PNR, que apoyaran el NO. Alfonso Cabrera fue su principal intermediario. Además, pidió a Roberto Carpio, presidente de la ANC, que la votación fuera nominal.

El MLN-CAN en forma mayoritaria votó a favor. Muchos de la UCN y algunos de los demás partidos también. De los 60 diputados presentes, 26 votaron a favor y 34 en contra. La propuesta no sería discutida, quedaba fuera de la Constitución. Guatemala perdió.

La lista de quienes votaron a favor y en contra, así como los votos razonados, los registra el Tomo IV de las “Crónicas” de Téllez García en sus páginas 121 a 147.

De aquello hace ya más de 35 años… Hoy aquellos jóvenes inquietos, teorizantes e idealistas tienen canas y bordean los 75 años. Aman a Guatemala y sufren vergüenza ajena.

Algunos políticos que participaron dentro y fuera de la ANC ya rindieron honores a Cronos. Otros aún buscan pasar por personas decentes. Me pregunto cuántos de quienes se alinearon tras el NO se sienten responsables por lo acontecido este noviembre de 2020. Quizá ninguno. Un gobierno manirroto e irresponsable es el principal responsable de la crisis actual. Pero en 1985 la ANC permitió que este, y otros gobiernos anteriores gastaran más de lo debido. Lo más grave es que fueron advertidos y pudieron evitarlo.
SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 73 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería el&eacu
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