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Invitado de honor

Augusto de León Fajardo: Avances científicos
Fecha de Publicación: 01/11/2020
Tema: Coronavirus
 
Recibí de Augusto de León Fajardo, una carta – documento donde explica lo que la humanidad ha conseguido aprender acerca del coronavirus y la enfermedad que causa, la covid-19, así como la forma de enfrentarla exitosamente.

Augusto (Tuto) es arquitecto, pero desde joven ha tenido una profunda curiosidad científica por los virus. Además de ser un auténtico autodidacta, ha tomado cursos en universidades extranjeras y colaborado con científicos de otros países en temas propios de la microbiología y virología.

Personalmente, no conozco a nadie que conozca tanto, desde el punto de vista de la microbiología, sobre el coronavirus, como De León Fajardo. Al agradecer la información pedí su autorización para distribuirla entre los lectores de Pi, Plaza de opinión y generosamente me autorizó a hacerlo.

A medida que se extiende esta pandemia, se ha superado el shock inicial y se ha aprendido a tratar la Covid-19 en formas diferentes a las prescritas por la OMS, subsanando el efecto desorientador y obstructivo de las medidas políticas de China, que tanto tiempo y vidas hicieron perder.

Al principio, después de recibir la noticia de que la enfermedad provocaba una neumonía y que la ventilación mecánica era el remedio ante esa situación, se descubrió que el virus causaba micro coágulos de sangre en los vasos capilares de los pulmones, impidiendo el paso de la hemoglobina y por lo tanto del oxígeno que requiere el cuerpo. Así se llegó al tratamiento terapéutico actual, que empieza por prevenir y disolver esos coágulos; para lo cual se usan medicamentos ampliamente disponibles y de bajo precio, como aspirina y la heparina.

Los primeros pacientes caían muertos súbitamente en su casa y en la calle, o mientras llegaban al hospital, porque sufrían de hipoxia feliz (falta severa y asintomática de oxígeno), en la que la saturación ha disminuido gradual y lentamente sin causar angustia ni pérdida de consciencia ni de otras funciones orgánicas, hasta llegar a niveles tan bajos como 70%, que ya son incompatibles con la vida. Normalmente, con menos de 90% del oxígeno requerido por el cuerpo para funcionar, se disparan los procesos reactivos; pero aun sin explicación, la Covid-19 no los provoca. Al principio se llevaba a los pacientes al hospital cuando ya era muy tarde para salvarlos. El criterio cambió. Ahora se vigila atentamente la saturación y solo se les traslada si cae del umbral de 93%.

Antes no se contaba con medicinas disponibles ampliamente para reducir la carga viral. Se aumentó la producción de Favipiravir, Remdesivir y otros antirretrovirales que pueden destruir el coronavirus SARS-CoVir2, evitando que los pacientes desarrollen un cuadro severo antes de llegar a la hipoxia.

Al principio de la pandemia muchos pacientes morían debido a enfermedades concomitantes, sobre todo porque su propio sistema inmunológico respondía de una manera exagerada, causando una tormenta de citoquinas que destruía a los virus, pero también al propio cuerpo. De no saber qué hacer ante ello, se pasó al uso eficaz de esteroides y de otras medicinas de bajo precio disponibles amplia y abundantemente.

Y para tratar la hipoxia sin ventiladores, se encontró una medida efectiva suficiente: colocar a los pacientes en posición prona (Posición corporal tendido boca abajo y la cabeza de lado. Cuello en posición neutral. Miembros superiores extendidos pegados al tronco y con las palmas de las manos hacia arriba).

Además, se encontró que los glóbulos blancos de la misma sangre del paciente producen Alfa Defensín, el agente que causa los micro coágulos de sangre; lo que se trata con Colchicina, la medicina de uso usual para la gota.

Al tratar cada componente de la enfermedad de la forma más sencilla y efectiva, con medicinas económicas o sus variedades de mayor precio, de acuerdo con las condiciones del paciente, se adoptó como estrategia, resolver un problema complejo descomponiéndolo en sus partes y resolviendo cada una de ellas por separado (tratamiento sintomático), en la secuencia más efectiva empezando por la más determinante y terminando con la menos. En otros términos, se procedió a actuar como científicos y no como los políticos.

Los científicos tratan de entender una situación y actúan para resolverla. Los políticos suelen actuar para complicarla, buscando beneficiarse con ello
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