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Desde Afuera

It’s too late Mr. Clinton!
Fecha de Publicación: 01/08/2013
Tema: Economía

 

En este artículo trataré el tema del arroz blanco sin leche y sin azúcar. Es un clásico ejemplo de lo pernicioso de los subsidios y ayudas distorsionantes a la agricultura sobre todo para países que son afectados por ellos y que sin duda, la mayoría de ellos son eficientes produciéndolo: Países en Desarrollo.

Según el Instituto Internacional de Investigación del Arroz, con sede en Filipinas, el arroz se cultiva en más de cien países, en una superficie de 158 millones de hectáreas, produciendo más de 700 millones de toneladas métricas de arroz con cáscara anualmente, equivalente a 470 millones de toneladas métricas de arroz blanco. El 90% del arroz se produce en Asia más o menos 640 millones de toneladas; en el África Sub-Sariana otras 19 millones de toneladas y en Latino América cerca de 25 millones. Tanto en Asia como en África casi todos los productores son pequeños con parcelas de entre 0. 5 y 3 hectáreas.

El estimado de comercialización mundial es de casi 30 millones de toneladas métricas al año entre un 6-7% de la producción mundial según USDA y el resto es para consumo nacional. Aunque China (30%) e India (21%) dominan la producción mundial, ellos no dominan el mercado de exportación. Tailandia quien produce sólo el 5% es responsable del 29% del arroz exportado; seguido por Vietnam quien produce el 6% con 15% de exportaciones; India con 14%; Estados Unidos produce menos del 2% y tiene una participación del 12% en el mercado internacional. Finalmente China exporta tan solo el equivalente del 5% de estas 30 millones de toneladas anualmente.

Es obvio que los excedentes de arroz son pocos en casi todos los Países en Desarrollo, en especial en Asia, simplemente porque el arroz es un alimento básico para su población. En los Países en Desarrollo se consumen alrededor de 147 libras por habitante al año y en los Países Desarrollados el consumo es de 27 libras.

En Estados Unidos se consume cerca del 50%, alrededor de 32 libras por habitante, el otro 50% se exporta. Los productores norteamericanos obtuvieron un subsidio a su producción de US$13.34 millardos entre 1995-2012. Siendo el pico el año 2000 con US$1,537 millardos y un 2012 con el nivel más bajo con  US$39 millones. Esto se debe a que el subsidio se activa en su mayor parte cuando el precio está por debajo de un precio mínimo garantizado por el gobierno.

Para los países clientes arroceros de Estados Unidos esto no son buenas noticias porque muchos de ellos son o han sido productores de arroz y tienen que competir con esta desventaja y con Tratados de Libre Comercio -TLCs- que comprometen su espacio de política sin ningún tipo de reciprocidad.

El caso extremo y puntual es Haití quien era autosuficiente en su producción de arroz, en los años 80. Este país fue obligado a liberalizar su economía por la presión del Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional. En 1994 tuvo que bajar sus aranceles. En el caso del arroz de 50% a 3%. Esto hizo que en pocos años Haití estuviera importando el 80% de su arroz procedente de Estados Unidos quien es su tercer cliente después de México y Centroamérica.

Mucho se podría decir de la eficiencia del sector arrocero haitiano pero seguramente daba estabilidad a la mayoría del campesinado al no contar con otra alternativa de desarrollo. Además este fenómeno es totalmente artificial, causado por un subsidio que exacerbó a la población rural a emigrar hacia la capital Port-au-Prince buscando otra manera de ganarse la vida.

La primera gran prueba llegó en 2008 con la crisis alimentaria debido al incremento mundial de los precios que impacta sobre todo en los países importadores netos, entre ellos Haití. En el caso del arroz el precio se disparó 30%. El país más pobre de Latinoamérica vivió una serie de revueltas callejeras, un intento de toma del Palacio Nacional y, finalmente, la salida del primer ministro.

La segunda gran prueba y definitiva llegó en 2010 cuando a principios de enero un devastador terremoto de magnitud 7 cobró cerca de 230,000 víctimas y dejo a otro millón sin un techo.

Todo el mundo y en especial el mundo desarrollado se desbocó en ayuda para con ese país. Estados Unidos, por ejemplo, donó alrededor de US$353 millones. En 2010 se calculaba que había 8,000 agencias humanitarias y aún con eso el país no logra levantarse. Se ha vuelto una manera de vida para muchos haitianos y para las agencias humanitarias una manera de perpetuarse.

El mismo Ex-Presidente Bill Clinton nombrado Co-Presidente de la Comisión de la Recuperación del Terremoto de Haití dijo al Comité de Relaciones Exteriores del Senado en marzo del 2010 que la política comercial impuesta a Haití en el año 94 bajo su mandato no había funcionado: "Puede haber sido bueno para algunos de mis agricultores de Arkansas, pero no ha funcionado", dijo Clinton. "Tengo que vivir todos los días con las consecuencias de la pérdida de capacidad para producir una cosecha de arroz en Haití para alimentar a esa gente, por lo que hice."

Por lo que he ido aprendiendo desde afuera, pienso que las políticas de liberalización tienen que ser acompañadas por políticas sociales, no puede ir una sin la otra. Más aún cuando hay poblaciones particularmente vulnerables.

Estimo que no hay que ayudar a los amigos de esa manera, los dos más grandes están en Arkansas como la Riceland Foods Inc. y la Producers Rice Mill Inc. En el caso del arroz setenta mil productores han recibido subsidios, pero tan sólo estos dos recibieron el 6.3% de esa inmensa ayuda; cerca de US$840 millones de 1995-2012. Todo el estado de Arkansas sin duda ha sido el más beneficiado de los seis estados que la reciben. Nada más ni nada menos que el 42.8% (US$5,714 millardos) del total de la ayuda. El cabildeo millonario que ejercen los sectores, en este caso el sector arrocero, producen al final más pobreza y desolación; y aún peor lo hacen en países ajenos al de ellos.

 

Mr. Clinton, creo que su remordimiento pudo haberse evitado, ahora IS TOO LATE, el daño estaba hecho. 

SOBRE EL AUTOR
Isabel Morales
Isabel tiene experiencia en los sectores público, privado y sociedad civil.  Esto le ha dejado  un amplio rango de conocimientos y experiencia a lo largo de más de 30 de trabaj
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