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Vocación de Libertad

Vida y Familia
Fecha de Publicación: 24/10/2019
Tema: Justicia


Espero no parecerle exagerado y melodramático, si afirmo que como nunca en la historia de la humanidad ha existido un inmisericorde ataque a lo que conocemos como la “célula de la sociedad”, la familia; sí, a esa simple pero única y suficiente idea que viene del arquitecto de la creación y que le tiene a usted y a un servidor, intentando comunicarnos para tejer relaciones de valor que persiguen un mismo fin: honrar a Dios por sobre todas las cosas.

 

El aborto y la eutanasia, dos ideas concebidas en el mismo seno de mentes humanas, para exterminar, asesinar, aniquilar y pervertir la vida como don supremo de Dios para el ser humano sobre la tierra. Esta es una de las grades batallas ideológicas, sumergidas en el mar de la perversidad con que conscientes o no, hemos de nadar, quienes creemos en el don de la Vida, la Libertad y la dueñez de nosotros mismos.

 

El primero, el aborto, ya ha tenido en la historia; tiene en la actualidad y seguirá teniendo mientras no seamos capaces de reconciliarnos con Dios, una presencia siempre amenazante en mentes de personas igual que nosotros, que desde una concepción humanista y antropocéntrica a ultranza, buscará, extraña y contradictoriamente, terminar con la vida de los no nacidos y para ello, elaboran tesis, plantean filosofías detrás de las cuales invierten vidas, talentos y miles de millones de dinero para impulsar.

 

Últimamente y desde la ideas de la Revolución Sexual, usando los aparatos multinacionales de poder político y la debilidad de sociedades mantenidas en la ignorancia; la instrumentalización de políticos, medios masivos, periodistas y tecnologías modernas, la idea del aborto ha tomado nuevos impulsos; tentando de penetrar en las mentes frescas  de nuestros jóvenes; mentes bastante descuidadas por estarse cultivando en una filosofía materialista, hedonista y narcisista, todo lo cual, les hace fácil presa de la seducción.

 

Por si fuera poco, se inicia ya el planteamiento de iniciativas de ley en nuestro Congreso de la República, de ideas no nuevas, pero si exóticas y totalmente fuera del mismo contexto constitucional: la Eutanasia. Es decir, se busca también facilitar y usar la majestad de la ley, ya no para dar, proteger y conservar la vida de los guatemaltecos, sino para asesinar y aniquilar a personas que como usted amigo lector y como yo, bien pudiéramos llegar felizmente al término de nuestra vida, tal cual Dios manda. Y todo esto, bajo el cobijo de “Dignidad Humana” como concepto.

 

Por supuesto, en una Democracia Liberal, Republicana y Constitucional, se vale plantear ideas desde todos los ámbitos en los que podamos construir una mejor sociedad y para esto, es necesario que conversemos, que nos escuchemos todos, los que piensan A y los que piensan B, pero siempre y cuando, en el marco de nuestro inteligencia humana no caigamos en una estupidez y permítame aclarar la idea, puesto que no busco para nada, menospreciar a quienes impulsan estas ideas, pero si dejar claro que la razón y capacidad de pensar que Dios nos ha dado, debe propender a construir positivamente para el bien común.

 

Se puede ser estúpido y muy estúpido, si de pronto, somos faltos de inteligencia, torpes o necios en nuestros planteamientos. ¿Qué sentido lógico tiene el asesinato de una persona a la que Dios en su soberanía mantiene con condiciones de vida?, aún y cuando lo disfracemos con la primorosa idea de “muerte asistida”.

 

¿Qué lógica se puede encontrar en impulsar la idea de quitar la vida que nosotros no hemos dado, sobre todo, si como servidor público, un congresista tiene mandatos expreso de todo lo contrario en la Constitución de la República?, ¿Qué sentido tiene apadrinar una idea que puede ser simplemente el inicio de la parte superior de un tobogán o resbaladero en que creemos saber como empezar, pero nunca sabremos en donde iremos a terminar?

 

La eutanasia, es para la familia, una propuesta mas de perversidad que, en nada contribuye a la construcción de una sociedad libre y virtuosa como deberíamos perseguir. En tanto, respetar la vida, salvaguardar la libertad y elevarnos a las mayores alturas posibles de nuestra escala de valores humanos, de una ética y moral que impida el avance de estas perversiones, deberían convertirse en las divisas de nuestra vida para actuar.

 

Dios perdone y guie a nuestra gente, sobre todo a nuestro liderazgo político y económico, uno para que conforme su pensar y actuar en favor de ideas para el bienestar de la familia y el segundo para que con la incidencia que pueden tener en el imaginario colectivo del país, atiendan estas perversas ideas e impidan que sigamos avanzando en la destrucción de los fundamentos que sustentan nuestra vida en comunidad, puesto que estas ideas al final, terminan destruyendo esto que llamamos mercado.

SOBRE EL AUTOR
Juan F. Callejas Vargas
 Juan Francisco Callejas Vargas   Guatemalteco de 67 años de edad, periodista de opinión, casado con una esposa con quien ha procreado ocho hijos. Estudios profesionales en U
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