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Desde Afuera

ARROZ CON LECHE
Fecha de Publicación: 23/07/2013
Tema: Economía

 

Los subsidios que algunos países, particularmente los más desarrollados otorgan a la agricultura, son transferencias de los contribuyentes hacia algunos productores. Las administra y ejecuta selectivamente el gobierno correspondiente, mediante inmensos presupuestos. También pueden ejecutarlo de forma directa; los consumidores subsidian el precio de un producto obligados por medio de políticas de precios, establecimiento de cuotas y otras medidas que restringen el libre comercio.

Los subsidios y ayudas distorsionan la agricultura, alientan producciones ineficientes de productos básicos en los países desarrollados, deprimen los precios internacionales, desalientan la producción de alimentos en países importadores, contribuyen a la inseguridad alimentaria e injustamente dañan los prospectos de países en desarrollo, productores eficientes de alimentos.

Para dar una idea, Estados Unidos otorgó entre los años 1995-2012 la cantidad de US$ 292.5 millardos. En la repartición de ellos también hay "injusticias". Se estima que 62% de las fincas en ese país no le vieron la cara a un solo centavo de estas ayudas, según el USDA. Solamente el 10% de las fincas recibieron el 75% de todos los subsidios llegando a un total de US$ 178.5 millardos en 18 años. La política agrícola estadounidense se da a conocer a través de su Farm Bill.

El otro gran subsidiador por excelencia es la Unión Europea bajo la famosa Política Agrícola Común -PAC- que es aproximadamente el equivalente a 55 millardos de euros por año (unos $72.5 millardos) representando más del 40% del presupuesto anual de la Unión, o alrededor de 100 euros por cada ciudadano europeo.

Por qué pueden tener estas onerosas políticas se preguntaría uno. Difícil de explicarlo. Pero sin entrar a mayor detalles es porque las reglas de comercio internacional se los permite a través de sus compromisos adquiridos dentro de la Organización Mundial del Comercio- OMC-.

Las negociaciones comerciales que se iniciaron en 2001 con la famosa Ronda de Desarrollo de Doha tiene previsto la eliminación de los subsidios a la exportación y la reducción sustantiva de las ayudas distorsionantes. Eso sería un gran logro para todos, en especial para los Países en Desarrollo. Desgraciadamente no parece que se avance ni un ápice en esto. Se suponía que la eliminación de los subsidios a la exportación debería darse a finales de este año, como fue acordado en 2005. Se prevé una Reunión de Ministros en Bali, Indonesia, a finales de este año y se está tratando de que se haga algo al respecto. Muchas excusas han puesto los dos grandes subsidiadores. Sin ser pesimista, creo que este tema quedará para la próxima generación de negociadores comerciales.

Para mientras, qué pasa en el mundo de los países como Guatemala. Han firmado grandes y sendos tratados de libre comercio -TLCs- con Estados Unidos y la Unión Europea donde se nos ha dorado la píldora que el tema de los subsidios será tratado de forma multilateral en el marco de la OMC por ser un tema que afecta de manera horizontal al comercio mundial. Mientras tanto, dentro de la negociación bilateral se pide que se abran los mercados dejando desprotegida a la agricultura de los países que no tienen subsidios; pero no la de ellos. La explicación ante esta brutalidad, en mi experiencia, me dice que al final son los intereses políticos y falta de soberanía los que prevalecen.

En países como Guatemala donde la agricultura representa el 13.4 del PIB y el 38% de la fuerza laboral, la inestabilidad social que veo desde afuera, puede llegar a ser peligrosa y por lo que leo en los periódicos ha comenzado a manifestarse así. Desarraigar a los campesinos sin ofrecer alguna otra opción por mucho que la mano invisible del mercado quiera hacerlo, no parece que pueda conducirnos a un puerto seguro. No se ha educado, la inversión social es casi inexistente y la era de la tecnología nos está dejando cada día muy lejos del tren del desarrollo.

Haber suscrito estos acuerdos ha beneficiado a sectores puntualmente pero como país estimo que hemos salido perdiendo. Al final se trata de sacar adelante al país, a la mayoría de los guatemaltecos, y no a sectores específicos. Estos tratados serán sin duda un tema que trataré más adelante en mi columna. No por gusto perdí mi trabajo en la Misión de Guatemala ante la OMC por haber dicho unas cuantas verdades al respecto por allá por 2004. No hay mal que por bien no venga, hoy día soy una persona que puede decir lo que piensa y cree. Esa sensación de libertad es hermosa.

 

Por ahora solo quiero dejarles pensando que cuando coman una vez más el delicioso y sencillo postre de arroz con leche sabrán que es el postre más subsidiado del mundo: Leche, azúcar y arroz, en ese orden. Bon apétit!

SOBRE EL AUTOR
Isabel Morales
Isabel tiene experiencia en los sectores público, privado y sociedad civil.  Esto le ha dejado  un amplio rango de conocimientos y experiencia a lo largo de más de 30 de trabaj
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