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Teorema

Las tribulaciones de Trump
Fecha de Publicación: 08/08/2019
Tema: Política
A mediados de octubre del año pasado, entre 2 y 3 mil ciudadanos hondureños, gritando “¡Sí, se puede!”, atravesaron su frontera con Guatemala. Asustado con aquella muchedumbre, el Ministerio de Gobernación ordenó abrir la frontera obviando el pase migratorio. Días después un vídeo mostraba a dos jóvenes armados que repartían dinero a esos migrantes.

Algunos vieron la mano del Partido Demócrata detrás de la concepción, organización y financiamiento de ese plan. Otros culparon a George Soros de tan genial como perversa concepción. También se habló de Zelaya y Maduro cubriendo los pagos pero la operación les quedaba grande. Sin pruebas, no quedó claro quien había sido el autor. Quien haya sido, consiguió dejar en entredicho la autoridad del presidente Trump y mucho más…

Los migrantes llegaron hasta la frontera de México con EUA. Allí, asistidos por abogados de inmigración, consiguieron que el gobierno recibiera, para trámite, su solicitud de asilo. EUA está obligado legalmente a recibir esas solicitudes, analizarlas y resolver, caso por caso si concede asilo o no

Cuando esto sucedía, ya había un atraso en los tribunales de inmigración superior a medio millón de casos sin resolver. Actualmente esa cifra casi se duplicó con nuevas caravanas de migrantes mayormente de Centro América. Después de solicitar asilo, el migrante es enviado a un “Centro de detención”. Desde allí es libre de salir de EUA pero no de internarse en ese país.

En los casos ordinarios el proceso legal para otorgar asilo demora más de un año, pudiendo llegar a tres. Antes de presentarse ante un juez, el solicitante debe demostrar plenamente “miedo creíble” de persecución o tortura en su país de origen por causa religiosa, política y otros motivos. Durante el régimen de Trump se ha endurecido esa legislación, reduciendo las razones válidas para solicitarlo.

La mayor afluencia de migrantes y el aumento de tiempo en los procesos han creado una presa que ha superado la capacidad de los “Centros de detención”. Esta dificultad se ha resuelto con campamentos basados en tiendas de campaña resguardadas por agentes de la Patrulla Fronteriza. El Pentágono envió a 5,900 soldados para dar apoyo a la Patrulla y mantener orden dentro de esa inmensa población recluida.

La capacidad de Estados Unidos para atender solicitudes de ha sido excedida. Gigantescos campamentos improvisados para albergar los excedentes fueron creados. Están llenos y hay carencias, incluso de servicios básicos. En cinco meses murieron cinco niños; durante la presidencia de Trump fallecieron 24 adultos, todos bajo custodia del ICE. Eso pesa en la opinión pública norteamericana.

El mismo Trump declaró que las condiciones de algunos Centros de Detención son “terribles”. Sus críticos y opositores llegan más lejos. Andrea Pitzer escribió en Esquire: se trata de un sistema de Campos de concentración. Richard Cohen desmiente en el Washington Post. Afirma quenadie está siendo azotado ni puesto a trabajar hasta morir de agotamiento. Agrega que no hay crematorio y ninguno está siendo crucificado boca abajo.

Timothy Snyder, profesor de Yale, asegura que el asunto crucial es el Estado de Derecho. Él afirma que un campo de concentración es una zona donde el Estado de derecho no se aplica.

Los congresistas demócratas han llevado agua a su molino. Las denuncias abundan: "Están encerrados (quienes solicitan asilo en USA) en celdas horribles donde hay un inodoro expuesto en medio de la habitación donde comen y duermen”; los niños están "gravemente descuidados"; "les dijeron que bebieran agua del inodoro"; "cientos de niños estaban siendo retenidos en un almacén"; “no había nadie cuidando de estos niños”; “No los estaban bañando (a los niños), de forma regular".

No todo es exagerado. Ciertamente hubo un brote de piojos e influenza. Las celdas están desbordadas. Las enfermedades como paperas, gripe o varicela llegaron a afectar a 2,287 personas al mismo tiempo.

Trump busca extender su mandato hasta el 20 de enero de 2025. La situación de los migrantes es como una fortaleza medieval donde el ejército enemigo que la asedia, ha conseguido abrir un enorme boquete en uno de sus muros. El Presidente necesita de una salida airosa y la requiere con urgencia. Presionó a México para que aceptara convertirse en Tercer país seguro. Los mexicanos le hicieron el quite enviando a miles de soldados a su frontera con Guatemala.

México aceptó la "petición" de Trump pero la manejó como iniciativa propia. Solo se comprometieron a evitar que por sus fronteras naturales entraran guatemaltecos y beliceños –los beliceños no requieren visa para entrar a EUA– evitando comprometerse a otorgarles asilo.

Así las cosas Trump, con una mezcla de ira contenida y angustia, debió preguntar: Espejito, espejito ¿cuál es el gobierno más débil, el menos hábil, el que se mostrará feliz de y satisfecho con una sonrisa mía? ¿A quién poder pasar este camote?

 
SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 73 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería el&eacu
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