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Teorema

Giammattei
Fecha de Publicación: 02/08/2019
Tema: Política
A mediados de marzo, cuando se cerró la inscripción de candidatos, los electores estábamos frente a 20 “binomios” para elegir. Entre presidenciales y vicepresidenciales, conocía personalmente a 10 candidatos, quienes me siguen pareciendo personas honorables. Busqué hacer una selección, lo más responsable posible, para confiar mi voto. Escogí a: Zury, Farchi y Giammattei.

Hoy, casi cuatro meses después, cuando solo hay dos candidatos, la selección es más simple, no hay espacio para ninguna duda. En las siguientes líneas quiero compartir mi visión sobre Alejandro Giammattei.

Buscando datos biográficos suyos, encontré que nació aquí, en la Capital, en 1956 (hace 63 años). Estudió en el Liceo Guatemala y se graduó como Médico y Cirujano en la USAC, en 1980. Recuerdo haber oído o leído, pero no pude corroborar, que durante su juventud había sido un destacado jugador de béisbol.

La primera vez que oí de él, fue cuando el alcalde Berger lo nombró Gerente de EMPAGUA. Me llamó la atención porque se trataba de un hombre de unos 35 años que padecía de una dificultad física que le hacía más difícil movilizarse que a los demás. Aquel era un cargo importante para una persona joven.

Entiendo que aún era estudiante de medicina cuando una enfermedad redujo su movilidad en ambas piernas. Busqué datos al respecto y me extrañó no encontrarlos. Parece que es un tema que él prefiere eludir.

Por mi parte, pienso que requiere fortaleza de espíritu, determinación, valor, coraje… enfrentar una limitación así y no sólo superarla, sino también alcanzar una posición destacada en la sociedad. Giammattei ha sido candidato para Alcalde de la ciudad en dos ocasiones y esta es la cuarta vez que busca la Presidencia de la República.

Con una dolencia más severa, Franklin Delano Roosevelt tuvo una dificultad de movilización parecida. El único entre todos los presidentes del orbe. El 32vo presidente de Estados unidos ganó cuatro elecciones presidenciales en su país. Condujo la Segunda Guerra Mundial pero falleció, siendo Presidente, poco antes de que concluyera.

Giammattei ha desarrollado una impresionante vida política. En ese sentido supera ampliamente a todos los candidatos que se presentaron a la contienda. Habrá recorrido el país muchas veces. Nunca se le ha visto, en público, utilizar una silla de ruedas. Lo que sí ha exhibido es entereza, al caminar entre las multitudes utilizando muletas o un bastón.

En septiembre de 2006, el Gobierno decidió asumir, por primera vez en muchos años, el control de las cárceles. Giammattei era Director del Sistema Penitenciario y participó en ese exitoso empeño. Al final de ese año, el Gobierno había sometido las cárceles al orden. La ciudadanía honrada, agradecida, aplaudió aquel acto que consideró heroico.

Pocos años después, sin embargo, el gobierno de Álvaro Colom incapaz de preservar el mando en las prisiones, inició acciones penales en contra de las cuatro personas que, en el gobierno anterior, habían estado al frente de esas acciones y a quienes la ciudadanía llamaba héroes. Los acusó de la muerte de siete reos durante la toma de control en Pavón y confió a la CICIG la dirección de las acciones judiciales.

Giammattei, uno de ellos, fue víctima de la CICIG. Describe con mucho detalle esa terrible experiencia en un libro que tituló “Relato de una INJUSTICIA Caso Giammattei. Guardó prisión durante casi un año. Finalmente enfrentó a las cortes y, consiguió demostrar que había actuado dentro de la ley. El tribunal lo declaró inocente y quedó libre de todos los cargos que le imputó aquella aciaga Comisión.

Hace unos cinco años, la CICIG inició juicio a Sperisen en Ginebra, Suiza, acusándolo de similares cargos. Con un grupo de amigos que consideramos inocentes a los implicados –hoy todos, excepto Sperisen, han sido absueltos–, nos reunimos buscando ayudarle. Nos comunicamos con Giammattei pidiendo que nos orientara en las acciones a seguir.

Giammattei fue generoso. Aportó, además de su tiempo, toda la experiencia que había adquirido al defender su propio caso. Incluso viajó a Ginebra para dar su testimonio, aunque no fue admitido por ese tribunal. En aquellas reuniones, Alejandro se mostró como una persona íntegra y segura, aunque un tanto intransigente. Creo que su estilo al gobernar será del todo opuesto al del dubitativo presidente Morales. Se asemejará más a la manera de Arzú.

Lo volví a ver a principios de año, en casa de una amiga, donde nos explicó su plan de gobierno. Entonces aún no había sido seleccionado Guillermo Castillo, su candidato vicepresidencial,. A Castillo lo conocí después y me causó una magnífica impresión. Estoy convencido de que será el mejor Vicepresidente que habremos tenido en lo que va de este siglo.

Hace cuatro años, la situación de nuestro país ya era delicada. Hoy después de las actuaciones del presidente Morales, es caótica. Necesitamos un gobierno fuerte, pero no lo tendremos. Si gana Giammattei, lo hará con el voto en contra de Sandra. Y si gana ella, su base electoral serán los ciudadanos más sencillos, pobres, con poca educación, que habitan áreas rurales. La intención de voto de esas personas ha sido conseguida por medios poco convencionales (les ha comprado su voto, pues).

Creo que debemos asistir a votar. Y mucho más que eso, que deberemos apoyar las acciones del gobierno que resulte electo. Pienso que debemos involucrarnos, tanto como nos sea posible, en la conducción del Estado. No podemos incurrir en el error de ser nuevamente opositores. Debilitar al Ejecutivo es un error. Nos estamos quedando sin país. Nos estamos convirtiendo en un territorio bajo la dirección de los Estados Unidos.
SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 73 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería el&eacu
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