ENSAYOS >
Título:     Tema:     Autor:    

Logos

Carta a magistrados del TSE
Fecha de Publicación: 02/07/2019
Tema: Electoral
Magistrados: en agosto del año 1983 se integró la primera magistratura del Tribunal Supremo Electoral; y en noviembre de 1985 se celebraron las primeras elecciones generales convocadas por ese tribunal.

Magistrados: hasta las elecciones generales del año 2015, el ciudadano pudo haberse decepcionado de los partidos políticos, de los candidatos, de la publicidad, de la propaganda; y pudo haberse decepcionado todavía más del desempeño de aquellos a quienes, mediante el voto, adjudicó funciones públicas. Empero, el prestigio del Tribunal Supremo Electoral persistía como un navío que resistía la tormenta y no naufragaba

Magistrados: el ciudadano podía sospechar o creer que los candidatos eran ineptos; que la inmoralidad era su atributo esencial; que su exclusivo interés era beneficiarse ilícitamente del tesoro público; que ansiaban adquirir poder para corromper magistrados o jueces; y que tenían una certeza suficiente de grata impunidad. Empero, el prestigio del Tribunal Supremo Electoral persistía como un explorador asediado por un terreno cenagoso que lograba eludir.

Magistrados: podían haber sido electos diputados que eran una viviente promesa de degeneración del poder legislativo del Estado, y de conversión del Palacio Legislativo en un antro de desprecio de la justicia, aniquilación del derecho y subasta de la ley. Podían haber sido electos alcaldes destinados a convertir al municipio en un feudo servidor de sus intereses personales, familiares y partidistas. Podían haber sido electos presidentes de la república surgidos de alguna misteriosa demencia del votante. Empero, el prestigio del Tribunal Supremo Electo persistía como una orquídea de los pantanos.

Magistrados: el ciudadano podía creer que la democracia era la senda más segura para elegir a los peores ciudadanos que debían desempeñar funciones públicas legislativas, ejecutivas y municipales. Podía creer que la democracia era el medio por el cual el pueblo, ilusorio poseedor del poder soberano, elegía su más aciago destino. Podía creer que la democracia era el recurso más idóneo del político para conferirle legitimidad a procurar su propio e ilícito bien. Empero, el prestigio del Tribunal Supremo Electoral persistía como un lúcido diamante entre opacas piedras.

Magistrados, malditos magistrados: en el actual proceso electoral, por obra de ustedes, el Tribunal Supremo Electoral es el navío que ha naufragado. No ha eludido el terreno cenagoso, sino que es la ciénaga misma. No es la orquídea aquella sino el pantano mismo. No es aquel diamante sino es la piedra opaca.

Magistrados, malditos magistrados: ustedes son ese naufragado navío, esa ciénaga, ese pantano y esa opaca piedra, no necesariamente porque han cometido un fraude electoral, sino porque, por su ineptitud, su incompetencia, su negligencia, su indisimulado interés político y su corrupción jurídica, han destruido una institución que preservaba su prestigio, aunque otras instituciones, como el Congreso de la República, el Organismo Ejecutivo, la Corte Suprema de Justicia, la Corte de Constitucionalidad, el Ministerio Público y la Procuraduría de los Derechos Humanos, incrementaban licenciosamente su desprestigio, hasta ser, actualmente, un monumental maleficio nacional.

Magistrados, mil veces malditos magistrados: el Código Penal contempla delitos de los cuales ustedes pueden ser acusados; pero ese mismo código impone penas con las cuales ustedes no serían castigados sino premiados. Me deleito con la imaginada posibilidad de que puedan ser acusados; y sea solicitada al Congreso de la República, la autorización para ser sometidos a procedimiento penal; y sean juzgados y declarados culpables, y finalmente condenados a prisión vitalicia.

Post scriptum. Magistrados: siento por ustedes un desprecio tan grande como el mal que le han causado a nuestra patria. Y no les he denominado “señores magistrados”; pues la palabra “señor” denota algún respeto, y no tengo ninguno para ustedes.
SOBRE EL AUTOR
Luis Enrique Pérez
Reseña curricular Guatemala, 26 de noviembre de 2018 Luis Enrique Pérez Estrada es profesor de filosofía. Ha impartido cursos sobre teoría del ser, teoría del cono
OTROS TÍTULOS DEL MISMO AUTOR:

Ver todos