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Vocación de Libertad

Nuestro putativo proceso electoral
Fecha de Publicación: 20/05/2019
Tema: Construir el Estado

 A ratos, trato de imaginar lo que pueda ser una enorme fila de ovejas que son llevadas al matadero y por mi mente pasan también las imágenes del cine en donde se ilustran las filas de seres humanos que en tiempos de Hitler eran llevados a los campos de concentración y me pregunto: ¿no es acaso similar a lo que nos está sucediendo a nosotros en Guatemala, con esto de unas elecciones que no son elecciones y por tanto, bien merecen el calificativo de putativas? (En Derecho, un delito putativo es la acción que se comete desde la convicción de que es ilegal, prohibida o penada por la ley.).


Veo como la ansiedad con dosis de desesperación y aciago acomodamiento a las circunstancias y sin dejar de entender que la suerte está echada; inteligentes y listos; novicios y doctores; jóvenes, adultos y ancianos; se siguen prestando a la triste comedia de un proceso electoral putativo, a sabiendas de que solo un resultado es seguro: entregar lo que aún nos queda del país a las mafias.

Hay quienes aún creen que, teniendo al alcance la propuesta de uno o varios miembros del gabinete para el próximo gobierno, ya tienen bastante solucionado el problema del país y genuina y bien intencionadamente lo creen así. Me recuerdan la historia del elefante que desde niño lo ataron a una estaca para limitar su movilidad y ahora ya grandecito, sigue atado a la misma estaca y por supuesto sin posibilidad alguna de lograr su libertad.

Hay otros que creen que este proceso electoral producirá el milagro de encontrar a los súper héroes que vendrán a solucionar los problemas nacionales, sin darse cuenta que ese puede ser precisamente el meollo del problema. Seguimos cultivando la idea de una democracia republicana en la que se relegan las responsabilidades del ciudadano y con ello sus libertades, a cambio de tener a quien echarle la culpa para no admitir y menos asumir la responsabilidad de su vida.

Seguimos detrás de las campañas de la oferta electoral. Conspicuos y no tan conspicuos periodistas, algunos bastante bisoños, hacen preguntas de párvulos y sobre las cuales espero que ellos mismos ya tengan las respuestas. Candidatos que presentan en dos hojas o algunos en 200 hojas sus planes de gobierno. Me pregunto, como pueden técnica y profesionalmente a presentar un Plan de Gobierno, sin tener la información de lo que el monstruo del “Desgobierno” del aparato estatal tiene dentro.

¿Por qué no entonces?, y para ser realistas, en lugar de Plan de Gobierno, llamarle entonces, Plan de Buenas Intenciones y así, sin mentir, ni exagerar, atreverse a imaginar y crear propuestas que bien pueden ser válidas y aplicables. En fin, entramos en la fantasía y borrachera de la competencia electoral que solo luce tener un destino: terminar de entregar lo poco que nos queda de este bello país a las mafias que ya lucen tener bastante control en todos lados.

Bueno, dirán algunos que ya han vivido de estos menesteres. Sí, eso es lo que hemos hecho toda la vida, entregar al país a unos cuantos y por supuesto, quienes piensan y dicen así, tienen la cabeza atascada de razón y la boca atorada de verdad.

La única diferencia, si algún consuelo hay, es que ahora las nuevas mafias, aunque más generosas con sus pueblos desde el punto de vista económico y de provisión de seguridad, son altamente violentas, criminales, violadoras de todas las libertades; prefieren vivir al margen de las leyes y solamente tienen las escala de valores que para ellos tiene sentido en el momento: son parte de esta postmodernidad que nos come por su ausencia de coherencia con una vida decente como Dios manda.

Peor aún, domesticados como parece que estamos, así nos dejó la CICCA con la ONU al lado, aceptamos jueces individuales y colegiados en sus tribunales que sin mayor miramiento y frente a la alta tolerancia al abuso que nuestro pueblo tiene –alto precio de la ignorancia– abusan de sus togas para prevaricar y producir fallos jurídicos que sirven para conducir a las ovejas al matadero o bien y para eliminar la poesía, a nosotros los guatemaltecos a la esclavitud de un sistema que fue creado para liberarnos, pero que los listos administran para esclavizarnos.

Y para terminar de amolar o de evidenciar nuestra desgracia, está claro que quienes mantienen el país con sus remesas, podrán seguir enviando cada vez más dinero, pero que no sueñen con tener derecho real y verdadero a la expresión soberana de su voto. ¡Qué tal!, ello pagan los mariachis pero otros piden las canciones.

SOBRE EL AUTOR
Juan F. Callejas Vargas
 Juan Francisco Callejas Vargas   Guatemalteco de 67 años de edad, periodista de opinión, casado con una esposa con quien ha procreado ocho hijos. Estudios profesionales en U
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