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Vocación de Libertad

El voto nulo y su mediatización
Fecha de Publicación: 07/05/2019
Tema: Construir el Estado
En mi artículo inicial sobre Voto nulo, afirme que una de las tres posiciones que encontramos en la controversia que al respecto se ha venido generando y que, espero siga creciendo para bien de nuestra cultura de debate maduro y sobre todo abierto y transparente; es la mediatización del mismo. Al respecto creo que para iniciar esta segunda reflexión en torno al tema, bien vale la pena referirme al concepto de mediatizar y su aplicación en este contexto.

Según el Diccionario de la Real Academia Española, mediatizar tiene la siguiente acepción: Intervenir dificultando o impidiendo la libertad de acción de una persona o institución en el ejercicio de sus actividades o funciones.

El uso extensivo del concepto al aplicarlo a la idea y no a persona alguna o institución, aunque bien podría ser aplicable al Voto nulo la idea de ser una institución, lo asumo como decía un buen catedrático de lenguaje y literatura en mis años de bachillerato, como una licencia gramatical y/o lingüística si usted quiere.

El uso del concepto mediatizar es aplicable a la acción de que quienes le reconocen, pero no le confieren el valor sustantivo que la acción de “votar nulo” contiene, para la calidad de democracia que buscamos construir y por ello acuden a señalarnos a quienes si creemos en esta utopía posible cuando afirman: “porque fracasarían quienes, con una finalidad política o ideológica, y hasta subversiva, exhortaran a anular el voto” tal cual lo refiere el buen amigo Pérez en sus líneas del artículo del cual tome la parte textual.

Por supuesto, asumo mis convicciones ideológicas e igualmente políticas y si también se vale, subversiva, en el entendimiento de que no tiene nada de malo tener una fuerte posición ideológica, puesto que son las ideas y precisamente las ideas, las que construyen el quehacer del hombre de ayer, de hoy y del futuro. Sin ideas, el hombres se convierte en un perfecto animal, tal cual algunos quisieran llevarnos. La política es a las ideas, lo que la violencia es a la ignorancia.

El hecho es que algunos buenos amigos y colegas opinionistas que, por supuesto respeto mucho y otros más políticos que académicos o intelectuales como les gusta ser llamados en estos tiempos, se ha dado a la tarea de construir argumentos que válidos en parte, buscan la aceptación por generalización a partir de esta parcial validez.

El caso de mi buen amigo Luis Enrique Pérez quien parte de la lógica matemática combinada con la historia de similares hechos – nunca los mismos, pero si similares – para argumentar por ejemplo que el Voto nulo nunca podría llegar al 50% más uno que se necesita para provocar una nulidad del proceso eleccionario en una primera instancia.

Cito a Luis Enrique en los párrafos pertinentes para los efectos de este planteamiento e invito al lector a leer el buen artículo escrito al respecto el 23/03/2019. http://opinionpi.com/detalle_articulo.php?id=1126

“En las primeras cinco elecciones no se computó separadamente el voto nulo y el voto “blanco”. La proporción de voto nulo y “blanco” fue 14% en el año 1985; 4% en el año 1990; 11% en el año 1995; 5% en el año 1999 y 5% en el año 2003. La proporción promedio fue 8%. En las tres elecciones siguientes se computó separadamente el voto nulo y el voto “blanco”. La proporción de voto nulo fue 6% en el año 2007; 4% en el año 2011 y 5% en el año 2015. La proporción promedio fue 5%....

Mi impresión, en este mismo momento, es que, en la elección presidencial del próximo mes de junio, la proporción de voto nulo no se incrementará notablemente, porque la mayoría de los electores ignora que ese voto tiene validez jurídica, o porque aunque sepa que tiene tal validez no tiene la intención de anular su voto, o porque fracasarían quienes, con una finalidad política o ideológica, y hasta subversiva, exhortaran a anular el voto.”

Como bien es sabido, los argumentos desarrollados con apelación a las ciencias exactas como las matemáticas, tienden a ser aún más persuasivos, dado el imaginario colectivo que favorece mucho esta argumentación basada en números.

Sugiero en este caso, no olvidar que el tema electoral está normalmente lleno de sentimientos donde la pasión, la intuición y el momentum tienden a ejercer grandes saltos cuánticos en las decisiones de hombres y mujeres que colectivamente actuando son capaces de asumir posiciones fenomenológicas que rompen con la trayectoria histórica de similares fenómenos. Hay bastantes ejemplos de esto en la modernidad.

Es así que, vale la pena mantener una mente abierta con respecto a esta posibilidad, puesto que la comedia electoral sigue su curso y tiene deparadas algunas otras sorpresas que seguramente podrán ser el fosforazo que prenda la mecha del Voto Nulo. Solo para citar un ejemplo. Mientras terminaba este artículo, irrumpe sobre nuestra ya inundada mente de inestabilidad, confusión e intranquilidad electoral, un hecho que como el caso Subordinación del poder legislativo al ejecutivo, una expresión de la captura del Estado, amenaza con terminar con las aspiraciones de un candidato presidencial más, varios diputados y exdiputados así como un ministro de Estado.

SOBRE EL AUTOR
Juan F. Callejas Vargas
 Juan Francisco Callejas Vargas   Guatemalteco de 67 años de edad, periodista de opinión, casado con una esposa con quien ha procreado ocho hijos. Estudios profesionales en U
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