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Fer Cho: El voto nulo
Fecha de Publicación: 29/04/2019
Tema: Electoral
Fer Cho, después de leer en Facebook mi artículo “Voto nulo”, citó del artículo: “También hay cansancio, desesperación, hartazgo… El caldo de cultivo para la crisis ya tiene todos los ingredientes solo falta el encenderlo. Buscan que el “Voto nulo” haga las veces de fósforo”. Y me hizo el comentario más corto que haya recibido jamás. Preguntó: ¿Cómo reparas un Estado como este?

Esta es mi respuesta: No lo sé. Pero tengo plena certeza de que es posible. Nuestra tierra (fuente de todo lo que nos nutre, a todos los habitantes) es fértil, muy fértil. Tanto como para asegurar que no nos faltarán los alimentos. Además, poseemos riquezas naturales inmensas y contamos con la mejor gente. Cada año la lluvia, plena de agua limpia, es abundante. Supera, con mucho, la de nuestro consumo, tanto humano como agrícola, industrial y minero.

Si comparamos esa inmensa e inconmensurable riqueza con la de otros países, encontramos que prácticamente los superamos a todos, ampliamente. Tenemos mucho futuro y este es de grandes esperanzas, de promesas inmejorables. Usted, Fer Cho, que se formó en la estructura de los números antes de convertirse en politólogo sabe de todo eso.

¿Cómo se repara el Estado? Repito que no lo sé. Pero en estos días abundan las propuestas. Veinte grupos de personas dicen cómo lo resolverían ellos mientras piden su voto. Escuchemos sus opiniones, analicémoslas, prestémosles atención. No las descartemos de entrada. Permitamos que una o más de una nos seduzca. Expresémoslo a los demás. Es muy importante que compartamos nuestros pensamientos positivos a otros.

Hay un ingrediente que indudablemente forma parte de la respuesta. Es la unidad de la población. Si nos involucramos en el proceso político. Si decimos lo que pensamos. Si terminamos favoreciendo a un candidato y este gana la elección, démosle pleno apoyo. Si la pierde, aceptemos la derrota y sepamos perder, trasladando ese soporte al ganador.

Con Morales lo hemos hecho mal. Nos dejamos persuadir por sus adversarios políticos que aseguraban que él era lo peor. Quienes votamos por él, como forma de oponernos a un eventual triunfo de Torres, después lo abandonamos. Le exigimos lo que no tenía.

Mario Taracena lo insultó públicamente, llamándolo idiota, poco después de que asumiera. Debimos reprender a Taracena. En cambio reímos y llamamos payaso al Presidente Constitucional de la República de Guatemala. Descuidamos que no se trataba de la persona. Se refería al cargo que por decisión popular mayoritaria ostentaba. Esa actitud nuestra, solo podía conducir a donde terminó. A que hoy estemos peor que antes: Hay pobreza, desempleo, crimen, extorsiones, maras… También hay cansancio, desesperación, hartazgo…

De todo eso, creo que somos parcialmente responsables. Fue un error llenar de caca al Presidente –no lo defiendo, no lo he defendido, jamás. Fue un error, porque es el Presidente. Un error que debemos evitar que se vuelva a repetir, aún si elegimos a otro a quien el cargo quede tan grande como a él.

Me gustaría oír que un candidato dijera, por ejemplo: “Vamos a conseguir el respeto de la comunidad internacional”. O que afirmara “Nos hemos prohibido mentir”. Claro, debe haber más que eso, Fer Cho.

¿Cómo reparas un Estado como este? En el último párrafo del último libro de Francisco Pérez de Antón “La corrupción de un presidente sin tacha”, Sanabria, el presidente electo de Guatemala y personaje central de la obra, responde irónicamente a su esposa de esta manera: Se trata de hacer algo muy sencillo. Solo hay que regenerar la vida pública del país, reordenar el sistema político y liberarlo de las mafias que lo asfixian sin morir en el intento. Pan comido ¿no te parece?