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Apuntes

La tasa municipal de alumbrado
Fecha de Publicación: 16/07/2013
Tema: Gobierno

 La tasa municipal de alumbrado 

Fecha de publicación: 16 de julio de 2013

 

En 1991 las municipalidades en general, simplemente no pagaban sus consumos de energía eléctrica a la EEGSA y menos aún al INDE. Los consumos que empezaron siendo de alumbrado en las calles, se aumentó a cubrir los consumos demandados por los sistemas de bombeo y distribución de agua. Los pliegos tarifarios para los clientes que si pagaban sus cuentas se afectaron con incrementos para cubrir los consumos municipales hasta que éstos llegaron a cifras imposibles de eludir.

La EEGSA propuso a las municipalidades de su área de servicio, crear una tasa de alumbrado que cubrieran los consumos de energía eléctrica municipales y que dicha tasa se incluyera en la facturación de la distribuidora de forma que una vez recaudada la tasa, se cubrieran los costos de los consumos municipales y el resto recaudado se reintegrara a las arcas municipales.  De esta forma las distribuidoras de energía eléctrica cobrarían los consumos de las municipalidades.

La tasa se fijó en ese entonces en 10% de los consumos de energía eléctrica que cada vecino registrara al mes. El mecanismo funcionó y las cuentas entre las distribuidoras de energía eléctrica y las municipalidades se regularizaron.

Los alcaldes vieron en el mecanismo uno muy cómodo de seguir y aumentar para evadir la actualización de los costos que el servicio de agua requería. Simplemente subir la tasa y seguir subsidiando el servicio del agua. Además el mecanismo le pasa la gestión de cobros municipales a las distribuidoras de energía eléctrica. Los incrementos a la tasa de alumbrado municipal los define y fija cada municipalidad a su mejor criterio.

Los abusos de las municipalidades, léase de los alcaldes, en los incrementos de la tasa ha producido las deformaciones y confusiones tarifarias , la confusión de los vecinos en reclamarle a la distribuidora el cobro que éstas les hace realmente por cuenta ajena y la deformación porque en muchos casos el monto de la tasa supera el del consumo de energía eléctrica del cliente.

Y desde los últimos y más álgidos disturbios motivados por el excesivo cobro de las tasa de alumbrado municipales hemos visto y leído las discusiones de la mesa de diálogo respectiva en la que participa la Comisión Nacional de Energía Eléctrica tratando de tapar el sol con un dedo.

El tema es sencillo de resolver siempre y cuando lo que se trate de resolver sea el auténtico cobro del alumbrado municipal. Lo complicado está en que los alcaldes no quieren pasar por el camino de terminar con el subsidio cruzado en los costos reales de los servicios que prestan y ven muy cómodo el cobro que por cuenta ajena les hacen las empresas distribuidoras de energía eléctrica. Pero el tema del agua es ajeno a las distribuidoras y propio de las municipalidades

Normando los niveles de iluminación requeridos en las calles, es fácil determinar el número y tipo de luminarias que son necesarias instalar. Y con ese número de luminarias y definiendo el costo de la red eléctrica secundaría que le correspondería en algunos casos cubrir, es muy fácil definir el costo del servicio de alumbrado municipal, que resultaría por cierto siendo un % reducido del cobro actual que se hace por concepto de la tasa de alumbrado municipal.

La segunda operación debería ser sacar el cobro de la tasa municipal de las facturas del servicio de energía eléctrica que hacen las distribuidoras ya que no son ellas las que prestan el servicio de alumbrado municipal ni de semáforos ni del agua.

Y la tercera opción sería que el servicio de alumbrado lo prestaran las distribuidoras y lo cobraran directamente a los vecinos y que las municipalidades se encarguaran de resolver sus cuentas de agua constituyendo a favor de las distribuidoras las garantía inapelables de pago mediante depósitos en efectivo o fianzas de garantía, como cualquier hijo de vecino lo hace.

Claro que esta obvia solución tiene sus problemas y consecuencias negativas para las municipalidades y las distribuidoras de energía eléctrica. Entre ellas y las más sobresalientes para las municipalidades  serían: la actualización de los costos de la distribución de agua, tener la capacidad de cobro que tienen las distribuidoras de energía eléctrica y pagar puntualmente a las distribuidoras de energía eléctrica los consumos efectuados por la municipalidad.

Para las distribuidoras las consecuencias pueden ser funestas por que implican volver a confiar en el pago por parte de las municipalidades.

Por donde lo veamos resalta la incapacidad administrativa que las municipalidades tienen tanto para proveer los servicios como para cobrar y pagar sus costos. El problema de la tasa de alumbrado municipal no es su definición sino el pretender las municipalidades seguir ocultando los costos reales de sus otros servicios y los mecanismos de subsidio que emplean y que ya han llegado a distorsionar, como sucede siempre con el subsidio de servicios, la facturación del servicio de energía eléctrica que prestan las distribuidoras.

Adicionalmente  a lo expuesto, resulta que la tasa de alumbrado municipal es ilegal a todas luces. En primer lugar no es un impuesto sino una tasa y como tal tiene que estar su monto ligado al servicio municipal que sea prestado. Es decir que no se puede usar dinero recaudado para alumbrado municipal y usarlo para bombeo de agua, por ejemplo. Hay gente que tiene servicio de energía eléctrica y no tiene servicio de agua municipal, el más frecuente de los casos por cierto y que resultan pagando por el servicio de agua que no reciben. Adicionalmente el que consume más electricidad paga más tasa que el vecino que consume menos y el alumbrado público es el mismo para ambos.

Es fácil concluir que el engendro “criado” alrededor de la tasa de alumbrado municipal es ya ilegal, inadecuado y obsoleto por lo que debe eliminarse y reemplazarlo por una tasa que refleje exactamente el servicio para el que está destinado su ingreso y que los alcaldes verdaderamente administren la corporación que les encomendaron sus vecinos y cumplan con las obligaciones que contraen al contratar el servicio de energía eléctrica con las distribuidoras.

En un caso que conocí, la distribuidora instaló el número de luminarias que de acuerdo al contrato suscrito con la municipalidad correspondían y un tiempo después, la distribuidora efectuó un inventario de las luminarias instaladas, encontrándose con la sorpresa que la municipalidad por su parte, había instalado 140 luminarias adicionales sin declararlas en el contrato. Así tampoco se puede pues…