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Política Pública

El sistema carcelario
Fecha de Publicación: 24/02/2019
Tema: Política Pública

Esta es la segunda Política Pública que propongo (tengo como meta escribir alrededor de diez). Confío que uno –o más de uno de los candidatos— la haga suya. Que la modifique, que la ajuste a su propia visión. O que proponga otra, totalmente distinta. Pero que se pronuncie acerca de este y otros temas, que digan lo que van a hacer y cómo lo harán, que no se queden en generalidades.

Si se mantienen las políticas públicas actuales, no podemos esperar resultados distintos. Nuestro país no podrá mejorar, pero sí puede deteriorarse más.

Quiero reunir datos –hechos— que todos conocemos sobre el sistema carcelario (prefiero esa palabra a “penitenciario”, término que me suena un tanto religioso). Sé muy poco sobre la administración de cárceles. El CIEN, en cambio, tiene dos o más expertos, quienes se expresan de manera prolija y políticamente correcta; yo no.

Suciedad, instalaciones deterioradas, paredes con letreros soeces, piso ennegrecido, con grietas, pleno de papeles y bolsitas de celofán, ausencia de basureros. Bartolinas con cucarachas y roedores sobre las camas de concreto. Inodoros con mal olor y excrementos a la vista. Personas con las ropas sucias y raídas, mejillas pálidas y sin afeitar, semblantes tristes y enfermizos. Individuos que, jugando cartas o recostados sobre una pared, esperan que pasen los años hasta cumplir su condena. Unos temerosos, otros buscando infundir temor, todos conscientes de que en cualquier momento podría suceder un motín, por cualquier razón, y que puede ser cruento pudiendo ellos terminar sin vida. La cárcel es un purgatorio repleto de pecadores de la peor calaña… y algunos inocentes, quienes, solo por estar allí, podrían dejar de serlo.

Hay 21 prisiones en el país, con 6,800 espacios de reclusión entre todos. Hay 24,000 presos, la mitad cumple condena, el resto en prisión preventiva. Así, el hacinamiento es de 3.5 personas, en promedio, por cada espacio. Es como si en una moto, en vez de dos, fueran siete adultos.

El sistema es incapaz de redimir a sus recluidos. Si un aprendiz de criminal entra a una prisión, allí difícilmente se corrige. Por lo contrario, es casi seguro que saldrá graduado en crimen ...y con honores.

Las fugas son tan frecuentes que permanecer preso parece ser un acto voluntario. Siete presos vinculados con el narcotráfico se fugaron presentando órdenes de libertad falsas. Catorce pandilleros salieron por la puerta principal de dos cárceles de máxima seguridad, en 2016. Uno recuerda fugas violentas desde los hospitales Roosevelt y San Juan. Los más laboriosos se van excavando túneles.

El sistema es corrupto. Las plazas de guardia penitenciario son mal pagadas y con turnos sacrificados. Aun así, son tan apetecidas como las de vista de aduana. Algunos encarcelados manejan un complejo sistema de extorsiones con alcance nacional y nexos con el exterior. Desde la cárcel se ordenan asesinatos. No hace mucho, en Escuintla, un reo fue sometido a juicio, acusado de haber ordenado más de 139 asesinatos.

La posibilidad de que un preso, al concluir su condena pueda incorporarse a la sociedad como persona productiva es ínfima. Lo que sí sucede es que al salir sea un criminal más peligroso que cuando llegó.

En las prisiones nacionales los presos mandan. Ellos tienen el control. Las autoridades parecen estar de adorno o para vender “favores”, celulares, licores, drogas… Se dice que en Mariscal Zavala, las comodidades están a la orden del bolsillo de los reos. Internet de alta velocidad, TV, cine de estreno, revistas, libros, computadoras, estéreos… todo.

Se necesitan nuevas cárceles, de tamaño reducido (unos 200 prisioneros). El sistema para construir una, consiste en varias reuniones para tomar la decisión, luego, hacer las bases para licitar el diseño, calificar las ofertas, atender impugnaciones, repetir el proceso y, finalmente, adjudicar a un ganador. Esto toma más de un año.

Después, ya con el diseño, hacer las bases para licitar la construcción y va de nuevo, hasta adjudicar. Otro año. Después, iniciar la construcción. Termina el período de gobierno. La cárcel queda a medias. El nuevo gobierno asegura que hubo corrupción. Todo se detiene. Así, cuatro años después se vuelve a empezar. Se nombra una nueva comisión para estudiar si es necesario construir una cárcel… y así.

No hay tiempo, no hay dinero. Hay que cambiar la política, el procedimiento. De eso trata esta Política Pública.

El gobierno invita a reos convictos por delitos menores, incluidos jóvenes pandilleros, a reducir su pena por mitad más la posibilidad de aprender un trabajo honrado y cambiar su vida. A cambio, deben participar en el proyecto y aceptar sus condiciones. Unos aceptarán, otros no. Por otra parte propondrá a militares, de preferencia a oficiales kaibiles, abandonar las filas del Ejército y servir a Guatemala trabajando en este proyecto.

Con ellos, exmilitares y reos, se forman varios grupos, digamos 10 militares y 100 reos. Ellos deberán construir una nueva cárcel en terrenos propiedad del Estado confiscadas a narcotraficantes y otros. Entre más remoto y selvático el lugar, mejor. Los reos utilizarían un chip localizador de personas colocado en un lugar conveniente de su cuerpo (dentro de su escroto, por ejemplo). Habrán aprobado tal implante en el contrato que les permitió salir de la cárcel.

Los planos de diseño serán alguno de los que ya se tienen de ejercicios anteriores. El cuerpo de Ingenieros del Ejército hará las modificaciones y adecuaciones necesarias con prontitud y eficiencia. El costo será reducido.

Ya en el sitio, recibirán el hierro y cemento que requieran. De un río cercano obtendrán la arena y las piedras para hacer el piedrín. Otros criarían gallinas, cerdos y ganado. Unos más cultivarían la tierra para producir vegetales para consumo propio y para alimentar a los animales. Algunos se harán cargo de una panadería y así… Fuera de los materiales de construcción, los insumos iniciales y otros básicos, la unidad será autosuficiente.

Todas las fincas en el país nacieron así, de manera que esto no es nada nuevo. Los exmilitares deberán tener habilidades y determinación semejantes a las de Byron Lima Oliva quien, con mucho menos, sin ningún apoyo y mucha oposición, puso orden entre los presos de Pavoncito, El Boquerón, El Infiernito y otros. Lima consiguió someter al orden y disciplinar a muchos de los peores criminales allí cautivos.

En cada proyecto se establecerían un régimen de disciplina militar con los presos como soldados siguiendo las prácticas suyas. Ellos saben qué hacer y cómo hacerlo. Dentro de los presos habrá al menos un médico que podrá ejercer su profesión cuando sea necesario. Un maestro podría dar clases a los iletrados.

Habría que hacer ajustes a esa idea base pero teniendo unos diez proyectos funcionando simultáneamente, pronto, con la participación de todos se tendría un modelo funcional detallado. Puede ser que uno o más de los reos logren fugarse. O que alguno muera en una riña interna. Pero eso ya está sucediendo ahora, sin ningún beneficio.

Cualquier protesta oficiosa de las organizaciones de derechos humanos enfrentaría el acuerdo firmado por los reos. Pasado un tiempo, con resultados a la vista, los mismos prisioneros podrían ser los más grandes defensores del proyecto.

Cuando una nueva cárcel haya terminado de ser construida, el equipo tendrá la opción de dedicarse a construir otra. Los participantes deberán sentir, por el trabajo que realizaron, el mismo orgullo que sienten los exsoldados por haber servido a su país en el Ejército, donde incluso algunos expusieron su vida. Los exmilitares sabrán propiciar esa actitud.

Creo que después de una experiencia así, después de haber vivido dentro de orden y disciplina, de haber recibido instrucción académica, de haber aprendido más de un oficio, cuando los reos recobren su libertad y se consideren personas valiosas, útiles y orgullosas de sí, la mayor parte de ellos no volverá a delinquir.
SOBRE EL AUTOR
J. Fernando García Molina
Graduado en Ingeniería Eléctrica por la USAC Graduado en Ingeniería Industrial por la URL Magister Artium en Economía por la UFM Diplomado en Ingeniería Pentacont
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