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Vocación de Libertad

Nadie puede morir, escribiendo poemas así…
Fecha de Publicación: 03/02/2019
Tema: Literatura
Nuestra cultura no ha sido desarrollada para cultivar la gracia y porte de nuestra gente, menos aún, cuando estos son para nosotros muy lejanos porque en nuestro imaginario se ha construido por razones de raza una frontera tan grande que a veces luce insalvable. Eso que llamamos racismo y que nos lleva a la discriminación de nuestros congéneres, seres humanos que al igual que nosotros, son creados a imagen y semejanza de Dios.

Es por esto que no me extraña que alguien como Humberto Ak-Abal, momosteco de pura sepa, haya sido apenas destacado en algunos espacios literarios, después de lo que se recibe como su muerte física, porque sin duda, un poeta de esta estatura y con tan iluminadas ideas que expresaba en su lengua materna maya k’iche’, para luego ser traducidos al español guatemalteco y a otras lenguas del mundo, no puede decirse que murió. Estoy seguro que al igual que Jorge Manrique, Pablo Neruda, Juana Inés de la Cruz o mis paisanos nicaragüenses Rubén Darío, Ernesto Cardenal o Pablo Antonio Cuadra; Humberto Ak-Abal seguirá viviendo, tanto por el contenido como por la forma de su creación poética.

La forma ha sido hermosa, puesto que a diferencia de la obra poética en creaciones extensas en sonetos y estrofas de los poetas citados aun después de 100 años de su muerte física, con métricas perfectas y uso del más exquisito español, Humberto Ak-Abal destaca por pocas líneas, profundo contenido y uso de un lenguaje sencillo y profundamente expresivo para su pueblo. Hablo: Hablo para taparle la boca al silencio. Es claramente una expresión poética muy profunda de una realidad nacional y quizá mundial de muchos ciudadanos que no encuentran forma de taparle la boca al silencio. Es esa poesía la que de verdad toca el alma sensible a la humanidad.

Dice Humberto Ak-Abal en su poema “Camino al revés”: De vez en cuando, camino al revés: es mi modo de recordar. Si caminara sólo hacia delante, te podría contar cómo es el olvido. Una significancia de alto valor para señalar razones profundas de la vida del porqué no se puede, no se debe y no se quiere olvidar el pasado en la vida nacional del pueblo Maya, puesto que al igual que el pueblo judío con su holocausto, se busca recordar de generación en generación, para impedir volver a vivir los horrores del pasado, aunque claramente sin buscar venganza.

En efecto, soy fielmente creyente que el poeta en su poesía, expresa de rica y muy sentida forma, lo que de otra manera quizá, no podría ser dicho, contado, alertado o inspirado en la sensibilidad del alma y el espíritu de los seres humanos. Es por esto que una expresión como la de Ak-Abal, impide pensar en que Él ha muerto. Ciertamente, sin negar su desaparición física, puesto que esta ha sido real, pero su alma y su espíritu quedan como herencia hacia las presentes y futuras generaciones tanto en Guatemala como en el mundo. Creo que el mayor homenaje a la contribución que este guatemalteco ha hecho al país, es el reconocimiento de que su obra vive y vivirá largo tiempo, dándonos a muchos lectores de sus poemas, aliento y esperanza con realismo, como el del otro poema que ahora cito y que nuevamente toca temas muy sensibles de una forma creativa y expresiva.

Oración:
En los templos
sólo se oye la oración
de los árboles
convertidos en bancas.

 


Uno de los filósofos del siglo XVI, Rene Descartes afirmo: “pienso, luego existo”. No olvide amigo lector, bien vale la pena recrearse y reflexionar en torno a lo que los poetas logran recoger para iluminar el camino de la vida en una forma entretenida y retadora. Y con respecto a hombre y mujeres de nuestra rica multiculturalidad, no permitamos que esta barrera creada en nuestra mente, impida ver el valor y la inmensa riqueza que tenemos en nuestro alrededor.
SOBRE EL AUTOR
Juan F. Callejas Vargas
 Juan Francisco Callejas Vargas   Guatemalteco de 67 años de edad, periodista de opinión, casado con una esposa con quien ha procreado ocho hijos. Estudios profesionales en U
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