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Teorema

Carta a la Fiscal
Fecha de Publicación: 30/11/2018
Tema: Construir el Estado

Carta abierta a la Fiscal General de la República de Guatemala, María Consuelo Porras Argueta.

El 26 de noviembre de 1986, en horas de la noche, Jane Soraya Garza Alessio de 28 años, originaria de San José el Ídolo, Suchitepéquez, fue brutalmente asesinada en la casa situada en la 8 calle 12-74 de la zona 1 de la capital, propiedad del entonces Segundo Vicepresidente del Congreso de la República y miembro del partido oficial, Democracia Cristiana Guatemalteca, Elián Darío Acuña Alvarado, quien sostenía una relación de convivencia con ella. La víctima recibió cinco disparos, que fueron realizados a menos de 50 centímetros de distancia.

Todas las circunstancias que rodearon el caso, apuntaban como hechor al Segundo Vicepresidente, pero este nunca fue sometido a juicio. Acuña Alvarado era amigo íntimo de Marco Vinicio Cerezo Arévalo, entonces presidente del país. Se dijo que en una ocasión Acuña había salvado la vida a Cerezo durante un atentado contra él. A la víctima no se le practicó una autopsia sino hasta después, en una exhumación.

No hubo cargos, ni juicio, ni sentencia, ni condena. Lo que hubo fue impunidad en aquel hecho que dejó un crimen sin persecución, un presidente presuntamente cómplice y un recuerdo que lo marcaría para siempre.

La Asociación de Amigos del País, declaró que el período de gobierno de la DC, caracterizado por ingobernabilidad, criminalidad y deterioro de la administración pública, tuvo con este caso el comienzo de su fin como partido político.

Los datos anteriores los tomé de un excelente reportaje hecho por Ximena García M. estudiante de periodismo y publicado en la revista digital X-presión, Volumen 2 de mayo 2009
(http://orig07.deviantart.net/c359/f/2009/140/9/1/xpresion_volumen_ii_by_lokisb.pdf).

Hoy, 32 años después, es usted señora Fiscal, quien se encuentra ante la disyuntiva de proteger a los implicados en el crimen de contratar criminales de la peor calaña para montar un caso legal en contra de un ciudadano guatemalteco distinguido. También puede someterlos al imperio de la ley. En su momento Cerezo antepuso su afecto, amistad y compromiso con Acuña a sus obligaciones como Presidente, llenándose así de ignominia y repudio popular ¿Recuerda la rechifla en contra suya durante el acto de entrega en el estadio? ¡Cómo lo silbaron!

Las acciones criminales de la fiscalía al negociar con presidiarios de la peor calaña para que actúen como testigos falsos, la involucran directamente a usted por ser ellos subordinados suyos. Existe diferencia, pero esta no es sustantiva, con los soldados que asesinan a un ciudadano y el comandante del pelotón al que pertenecen.

La víctima es el señor Carlos Vielmann, un ciudadano que en su momento abandonó las comodidades y ventajas que le había ofrecido la vida, para asumir un cargo público y servir así a su país. Cuando bajo su dirección, el Estado recuperó la cárcel de Pavón la ciudadanía honrada –usted incluida, supongo— lo aplaudimos y llamamos héroe. La suya fue una gestión por demás exitosa. Constituyó el mayor mérito del gobierno de Berger.

Carlos Vielmann tuvo que dedicar siete años de su vida a defenderse ante tribunales españoles en contra de las demandas y respectivos “documentos probatorios” aportados por la CICIG y el Ministerio Público. Evidencias que jueces imparciales, dentro de un sistema de justicia con mayor tradición, capacidad y profesionalismo que el nuestro desestimaron para terminar declarando su inocencia. Allí no hubo complicidad, no hubo protección, no hubo espaldarazo… lo que sí hubo fue justicia, de la mejor calidad que se puede conseguir en el mundo actual.

El caso Vielmann Montes, ahora en sus manos, depende de usted solo parcialmente. Como Fiscal General sabrá, mejor que nadie si, como muchos pensamos, se trata de revanchismo y si fue presentado ante una juez que se acomoda a las presiones de la cada vez menos poderosa CICIG, como ya ha sucedido. Usted conocerá muy bien si se está buscando hacer justicia o se trata de desacreditar al sector empresarial sometiendo a humillaciones y peligros físicos –quizá mortales— a uno de sus miembros más destacado.

Lo que sí está totalmente en sus manos, y sólo en las suyas, señora Fiscal General, es terminar de una vez por todas con las prácticas criminales indignas que introdujo la CICIG. Los Pasaco no son los primeros criminales a quienes ese ente en complicidad canallesca con el Ministerio Público contrata como testigos protegidos ante la falta (¿pobreza?) de elementos probatorios.

El MP y la CICIG montan casos, como si se tratara de construir el guion de una película. Pero no se trata de ficción sino de acciones devastadoras contra personas reales, quienes habrán de sufrir cautiverio. Juegan con la libertad de ciudadanos muchas veces honrados y se desentienden de la justicia y las consecuencias sobre sus hijos, cónyuges, padres, hermanos…

Tenemos antecedentes funestos, incluso anteriores a CICIG. El indigente Rubén Chanax, fue convertido en la figura central del caso Gerardi. Su testimonio fue aceptado por encima del de un prestigioso jurista español y del reputado FBI. Dos periodistas independientes realizaron una investigación y publicaron un libro explicando ese crimen. La injusticia prevaleció. Después, dos hombres inocentes –de acuerdo con esos expertos-- fueron asesinados dentro de prisiones bajo resguardo estatal.

En el caso Rosemberg, la CICIG utilizó a Manuel Cardona y a Luis Mario Paz Mejía para incriminar a los hermanos Valdés Páiz. Luis Fernando Orozco Álvarez, colombiano, funcionario de CICIG y Rubén Herrera, guatemalteco, fiscal del MP presionaron a uno y sobornaron al otro falso testigo. Ambos declararon señalando a los funcionarios venales que fueron empujados a tan viles acciones.

Los fiscales de la CICIG y el MP compraron el testimonio falso de Philippe Biret, convicto por el asesinato de Bernard Bereaud y Marie Antoniette Perriard ciudadanos franceses propietarios de restaurante Chez Pierre. Biret declaró bajo juramento haber visto a Erwin Sperisen, en horas de la madrugada, disparar a boca de jarro con su revólver, sobre la cabeza de uno de los recluidos, durante la toma de Pavón. El informe forense posterior decía que esta persona había fallecido a medio día, que los disparos habían sido hechos por un fusil, que se había disparado contra él a 20 metros de distancia o más y que los proyectiles habían impactado sobre su pecho, no en el cráneo.

He citado casos emblemáticos, los que han tenido mayor cobertura noticiosa. Pero debe haber más, mucho más.

Cuando usted fue seleccionada de entre una nómina de seis candidatos por el Presidente Morales, muchos nos congratulamos por la transparencia del proceso que la llevó a ese cargo. Esperábamos –y seguimos esperando— que lleve a cabo las transformaciones que necesita nuestro país en el más débil de sus sectores, el de la Justicia.

Ahora le toca cumplir. Limpie la mesa. Suprima las prácticas corruptas del MP. Merezca el aplauso que recibirá 2022. Aleje la posibilidad de ser mal recordada… como Cerezo Arévalo.
SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería eléct
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