ENSAYOS >
Título:     Tema:     Autor:    

Teorema

Anatomía de un Notable
Fecha de Publicación: 20/11/2018
Tema: Construir el Estado
 
La naturaleza humana es imperfecta. Las historias personales tienen pasajes oscuros o escenas que pudieran haber sido objeto de censura. La vida de una persona se desarrolla en muchos ámbitos. En algunos hay autoridad, señorío, virtud, logro… en otros hay contradicción, ineptitud, debilidad…

Los guatemaltecos formamos una sociedad obsesionada con los errores de los demás, al tiempo que descuidada con los propios. En términos virtuosos, a lo sumo se puede aspirar a hombres permanentemente afanados en su superación ética.

Podría ser que entre quienes buscan ser nominados como candidatos a la Presidencia de la República en los próximos comicios, haya uno –ojalá más de uno— que busque hombres notables (el término incluye mujeres) para formar su eventual gobierno. Quizá haya encontrado algunos. Pero podría preguntarse ¿lo son en realidad o solo se trata de personajes destacados en nuestra sociedad? ¿O es lo mismo? Peor aún, podría ser que solo tuviera una lista de hombres honrados, que de ellos sí hay muchos. Entonces ¿cómo distinguir a un hombre notable? ¿Qué lo caracteriza?

Se podría ensayar a través de la negación. Por ejemplo, si una persona llega o envía un emisario que haga ver al candidato que él es notable o si se promociona de alguna manera, ciertamente esa persona no es un hombre notable.

Si creyendo haber identificado a uno de ellos, el candidato ha logrado convencerlo plenamente de su proyecto y de la absoluta honradez de sus intenciones y le pide contribuir aportando su prestigio, su experiencia, conocimientos… a favor del país y este rehúsa, no debe preocuparse, ni insistir. Frente a él no hay un hombre notable, porque para ellos, entregarse a causas nacionales nobles, resulta deber indeclinable.

Pero un procedimiento de negaciones, además de arduo es inseguro.

Quiero hacer un intento para caracterizar a un hombre notable, pensando en las grandes figuras de años recientes. Más que en la época de su mayor apogeo, he considerado sus últimos años. Esos donde ya habían capitalizado todo el conocimiento y experiencia que se llevaron consigo al partir.

Dentro de ese grupo de prohombres, alcanzo a distinguir a

Carlos Sprigmühl Silva
Edmundo Vásquez Martínez
Eduardo Palomo Escobar
Eunice Lima
Giancarlo Ibargüen
Jorge Arias de Blois
Jorge Skinner Klée
José García Bauer
Joey Habie Nigrin
José Toledo Sáenz
Julio Obiols Gómez
Manuel Ayau Cordón
Ramiro Castillo Love
Rodolfo Quezada Toruño
Tere de Zarco
Otros con igual estatura ética.

Posiblemente los rasgos que determinan a estas eminencias de nuestro pasado reciente, puedan servirnos para ubicar a sus pares de hoy. Veo las siguientes características suyas:

Primero: Todos fueron personas honradas. Algunos tuvieron oportunidad de enriquecer a costa del Estado y la desdeñaron. Por lo contrario, fueron individuos que durante toda su vida desarrollaron una amplia trayectoria como hombres de bien.

Segundo: Fueron figuras públicas, lo suyo siempre fue noticia. Así, estuvieron permanentemente bajo una poderosa lupa social y mediática. Se trata entonces de ciudadanos que merecieron honores, admiración y respeto por parte de la gente bien informada de nuestro país.

Tercero: Fueron personas de éxito. Se trata de guatemaltecos que participaron en diversas empresas y proyectos que siempre fructificaron en favor de la nación.

Cuarto: Es gente que sirvió a Guatemala desde la academia, las empresas, los centros de investigación, los organismos del Estado, la Iglesia o la prensa. Su labor se caracterizó por un afán de servir a nuestro país, más allá del círculo social donde se desenvolvían.

Quinto: Con solo las dos excepciones, las de quienes fallecieron jóvenes, todos sobrepasaron los 70 años de edad sin manchas en su trayectoria. La edad es importante porque los más jóvenes han estado menos expuestos a las tentaciones que la autoridad ofrece.

Sexto: Ejercieron el poder. Lo entendieron como la oportunidad de mejorar de una manera u otra, la vida de los demás. Hubo en ellos una visión muy clara de país y de Estado. Algunos tuvieron alguna filiación política, pero esta no los determinó. Cuatro se postularon para el Congreso, donde su superioridad y señorío brilló por sobre los demás.

Fantaseo con la idea de que hombres así, como ellos, sean quienes dirijan el destino de nuestro país. Pienso que, de hacerlo, muy pronto tendremos una Guatemala desarrollada, una ciudadanía mejor. No los veo, desde luego, como ejecutores. Los veo discutiendo, analizando, pensando… y comunicando al Presidente sus grandes conclusiones.

Necesariamente, también veo un Presidente inteligente, capaz de escuchar, entender, discutir… De debatir con quienes tienen mayor sabiduría que él, sin empequeñecerse, siempre dispuesto a privilegiar la razón. Permanentemente preocupado por identificar lo que más conviene a nuestro país y ejecutar las acciones necesarias. Veo como Presidente a ese fundador capaz de convertir nuestro territorio en un gran país. Un hombre sin miedo, determinado, asertivo… un patriota.
SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería eléct
OTROS TÍTULOS DEL MISMO AUTOR:

Ver todos