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Teorema

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Fecha de Publicación: 15/10/2018
Tema: Electoral
 
 

Guatemala precisa de un gobierno distinto de los anteriores. En lo posible, alejado de los procedimientos tradicionales y sus políticos. Someto a su criterio una forma distinta para conseguirlo.

Hace más de 400 años, Rusia, ese enorme territorio que separa a Europa de China y de los Estados Unidos, carecía de poder político; no tenía un líder al frente de la nación. El ejército polaco había traspasado sus fronteras y ocupaba el Kremlin.

En 1613 los rusos lograron sacar al invasor. Examinaron la causa de su fragilidad y encontraron su raíz en la ausencia de liderazgo nacional. Más que una nación, la gran Rusia era solo un territorio enorme.

La nobleza y los miembros de la Iglesia formaban, al igual que en Europa, la clase dominante y dirigencia política. Una comisión con los más prominentes se reunió en secreto unos 300 Km al sur de Moscú. Allí discutieron y analizaron quién debería ostentar tal liderazgo. En sus deliberaciones no participó ninguno de los candidatos.

Cuando alcanzaron una conclusión que satisfizo a todos, tres de ellos, reconocidos como los más sabios debían llevar la noticia al elegido. Hicieron un largo viaje hasta encontrarlo refugiado junto a su madre en el monasterio de Ipatiev, frente al río Volga. Su padre permanecía prisionero en Polonia.

Miguel Romanov tenía solo 16 años cuando le ofrecieron la corona. Tanto él como su madre la rechazaron. El joven elegido se puso a llorar, razonó que no se sentía capacitado para aceptar. La madre se enojó con los delegados y exclamó un fuerte y categórico ¡No! ¡Váyanse de aquí!

Aquellos hombres notables respondieron que no dependía de ellos ni de ella, que era Dios quien lo había escogido, a través suyo. Miguel y su madre tuvieron que aceptar la nominación. Días después fue propuesto ante la Asamblea Nacional que lo aprobó por unanimidad.

La población, consciente de la necesidad de un líder se mostró complacida y festejó la selección. Posteriormente, en julio de 1613, Miguel Romanov fue coronado como primer Zar de toda Rusia. La opulencia rusa construida después es obra suya y de sus descendientes durante 300 años, hasta 1917. De ser invadidos por Polonia, llegaron a derrotar a Napoleón y ocupar París en 1814.

¿Podríamos encontrar una historia paralela entre la antigua Rusia de los zares y la afligida Guatemala? ¿Quiénes serían los notables nuestros encargados de encontrar a los mejores y convencerlos de formar ese gobierno fuerte que necesitamos?

De seguir ese modelo, el papel de electores corresponde a los mejores hombres que habitan nuestro país, a aquellos depositarios de la sabiduría, con alto concepto del honor y voluntad inquebrantable de servir a Guatemala. A quienes ostentan la condición de intachables y lo han demostrado plenamente a lo largo de una larga vida adulta.

La sabiduría se encuentra principalmente entre los más viejos, así como el conocimiento técnico, la fuerza y la energía caracterizan a los de menor edad. Cuando el viejo analiza y el joven actúa, los resultados son inmejorables.

Reunidos, los primeros habrán de seleccionar a las personas más adecuadas para gobernar, a quienes después darán total apoyo y respaldo moral y ético. Los seleccionados habrán de ser personas igualmente dignas pero más jóvenes y vigorosos, con alto conocimiento técnico y capaces de grandes sacrificios físicos, de trabajar sin descanso.

Es una visión de gobierno donde los viejos piensan, analizan, y concluyen, para luego compartir, discutir y persuadir a los más jóvenes, quienes están a cargo de ejecutar lo que acuerden. La presidencia solo podrá desempeñar bien su función cuando esté plenamente convencida de que hará lo mejor para nuestro país. Lo mismo con los ministros de Estado.

Los consejeros conformarán grupos especializados para asesorar en los principales temas de gobierno. Seguridad, educación, salud, infraestructura, política exterior… Los candidatos a la presidencia y vicepresidencia, junto al ministro del ramo y sus asesores específicos desarrollarán las políticas de Estado que los primeros presentarán a la población durante la etapa preelectoral.

Los electores guatemaltecos tendremos la oportunidad de elegir a un equipo de personas del más alto nivel quienes, además, contarán con el respaldo y apoyo de los mejores ciudadanos. Habrá infundios, campañas negras, acusaciones sin fundamento y otras formas de proselitismo barato. Pero tales acciones se encontrarán con una mesa de discusión plena de razones y argumentos que su superficialidad será incapaz de superar.

Considero muy difícil, en el corto plazo, congeniar posiciones entre quienes propugnan por un Estado más grande y quienes lo hacemos por uno pequeño. Entre quienes hacen descansar su discurso sobre la distribución de la riqueza y quienes hablamos de crearla. Entre quienes se preocupan por los derechos humanos de cuarta generación --como la diversidad de género-- y quienes nos enfocamos en hacer efectivos los de primera y segunda generación, como la vida, la propiedad y la seguridad.

Quizá dos grupos con ideología antagónica pero semejante nivel de preparación y honradez fueran creados. Aquí, la referencia es a quienes piensan que es el mercado y no el Estado, quien debe asignar los recursos de la nación y distribuir lo que en ella se produce. Quienes piensan de manera diferente habrán de crear su propia estrategia.

Conformada la propuesta de hombres que habrían de dirigir el gobierno, habrá que buscar un partido político debidamente autorizado que se interese en este proyecto. Uno capaz de anteponer los intereses de Guatemala a sus propios intereses partidarios. Identificarlo es difícil, quizá lo más complejo de esta visión, más no imposible. Entre otras razones, porque a ese partido podría seducirle la posibilidad de convertirse en parte del bipartidismo sano que quizá sobrevendría.
Subrayo que ninguno de los elegidos se habría propuesto a sí mismo. A todos se les habría pedido participar después de haber sido seleccionados como los mejores. He redactado este texto buscando conectar con el intelecto del lector y comunicarle una idea. Le pido considerarla seriamente y le ruego comentarla. Puedo ampliar, puedo llegar al detalle. Pero necesito saber que no estoy solo.
Pi.Teorema@Gmail.com
SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería eléct
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