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Vocación de Libertad

Aprender a vivir juntos…
Fecha de Publicación: 18/09/2018
Tema: Construir el Estado

 

Al escribir estas ideas, parto de una premisa fundamental: nuestra sociedad, nosotros, las personas que convivimos en estas bellas tierras, no nos estamos comprendiendo y avanzamos progresivamente a un estado de conflicto que amenaza profundamente las posibilidades de existencia de nuestra nación. Así de simple. La única forma en que los seres humanos podemos convivir sanamente, es cuando alcanzamos mínimos necesarios de aprendizaje que nos permitan dar y recibir, ceder y tomar, valorar y ser valorado. Lo que los pedagogos de hoy llaman: aprender a vivir juntos.

 

Lo peor de todo esto, es que el debate histórico de la lucha de clases en Guatemala,  no solamente no se ha resuelto, sino que se ha venido alimentando con nuevos ámbitos en los que priva el desacuerdo fundamental y no se hacen muchos intentos por alcanzar acuerdos duraderos y estables. Ideología de genero, ambientalismo, soberanismo, clericalismo o laicismo etc., son nuevas expresiones en este campo de batalla que hasta ahora se conserva en el plano de lo jurídico político.

 

Algunos creímos que con la Constitución de la República actual lo habíamos logrado, otros sumaron a esto los Acuerdos de Paz y algunos otros sumaron la Agenda nacional compartida y Plan Visión de País por ejemplo. Todos, intentos de acuerdos de elites, sin lograr avances serios y profundos que pudieran consolidarse en la vigencia del Estado de Derecho, como paradigma indispensable para la convivencia y solidez de nuestra anhelada democracia republicana.

 

La pregunta natural que debe surgir y a la cual hemos de buscar respuesta, luce ser: ¿En que hemos fallado?, ¿Qué nos ha impedido avanzar más allá de las ideas, puesto que estas han existido?

 

Hace unos días, buscando lecturas que me llevaran por algunos otros ámbitos del conocimiento, me encontré con un tópico que tiene un nombre tan particular que no había reparado en ello: la cibernética, es decir, “el estudio interdisciplinario de la estructura de los sistemas reguladores. En otras palabras, la ciencia que estudia los flujos de energía estrechamente vinculados a la teoría de control y a la teoría de sistemas. https://es.wikipedia.org/wiki/Cibern%C3%A9tica

 

“Tanto en sus orígenes como en su evolución, en la segunda mitad del siglo XX, la cibernética es igualmente aplicable a los sistemas físicos y sociales. Los sistemas complejos afectan su ambiente externo y luego se adaptan a él.”

 

En el aspecto que me interesa traer la cibernética al ámbito de estas ideas es la conexión que Nuria Chinchilla y Maruja Moragas hacen en su libro: “Dueños de nuestro destino” en la que abordan la difícil misión de “conciliar la vida profesional, familiar y personal” en estos tiempos de la posmodernidad. Conciliar estos aspectos de nuestra vida, permitiría vivir mejor, vivir en paz y dedicar tiempo lograr hacer que como sociedad avancemos hacia un mejor futuro.

 

Conectan estas dos autoras la idea de la cibernética con las capacidades de aprendizaje de los sistemas e introduce tres ideas en torno al tipo de sistema. El primero, el “sistema estable”, mismo que después de cualquier experiencia no cambia sus reglas de decisión, es decir: No aprende. Ejemplo de un sistema así sería una maquina.

 

Un segundo sistema es que se denomina como “superestable”, mismo que mejora siempre su regla de decisión en la medida en que acumula experiencia. Son sistemas adaptativos frente al entorno. Aquí podemos ubicar un animal como el perro por ejemplo.

 

Un tercer sistema es que se conoce como “libremente adaptable”, este es el que cambia sus reglas de decisión como consecuencia de sus experiencias, pero también, estas experiencias pueden llevar aprendizajes positivos o negativos. En este tipo de sistema es donde ubicamos al ser humano.

 

Lo relevante en todo caso es que de alguna manera, la visión mecanicista, producto de considerar a la persona como un sistema estable o superestable, ha llevado a ver su desenvolvimiento social en la familia, la empresa y la sociedad tan solo en una suerte de estructura formal, pero nunca en consideración de su aprendizaje positivo y negativo que además impacta las estructuras de comportamiento de la familia, la empresa y la sociedad, puesto que es, la persona, el ser humano, el núcleo central de todas estas estructuras.

 

Estamos, si nos subimos al balcón por un rato y observamos nuestra situación en Guatemala, frente a una situación de crisis que tiene sus raíces en las decisiones libres, responsables o irresponsables de cada uno de nosotros; de cada uno de nosotros en familia, en la empresa y en la sociedad.

 

La polarización prevaleciente, no es mas que la explosión de un modelo, cuyas deficiencias han venido siendo ignoradas repetitivamente en nuestra historia y que de no atenderlas con seriedad y profundidad de entendimiento en sus raíces antropológicas, difícilmente podremos darle viabilidad a la nación guatemalteca libre, soberana e independiente que todos soñamos. Haga usted su parte, pídale al familiar y al amigo que haga la suya y hagamos todos juntos lo propio para superar la problemática que hoy vivimos. ¡ animo ¡

 

 

 

 

 

SOBRE EL AUTOR
Juan F. Callejas Vargas
 Juan Francisco Callejas Vargas   Guatemalteco de 67 años de edad, periodista de opinión, casado con una esposa con quien ha procreado ocho hijos. Estudios profesionales en U
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