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Vocación de Libertad

Una nación en ascuas…
Fecha de Publicación: 12/09/2018
Tema: Construir el Estado

Estar en ascuas es estar inquieto, impaciente o sobresaltado. Así hemos venido viviendo en este bello y hermoso espacio geográfico llamado Guatemala, estando en ascuas durante mucho tiempo para las grandes mayorías de nuestra gente en todo el país. Una nación donde la providencia nos ha permitido compartir con varios millones de hombres y mujeres más que gozan de una característica que les hace singular: multiétnica, multicultural y plurilingüe; característica que para millones tiene todo el valor de su vida y su querer ser, mientras que para otros, a veces luce ser una amenaza o cuando más, muy poco comprendido.

No tengo que preguntarme mucho, y creo que el ciudadano promedio en casi cualquier contexto cultural de nuestro planeta hoy, apreciaría este divorcio histórico que prevalece en esta bella nación, como una posibilidad de explicar una parte, quizá no toda, por qué Guatemala es como es, en pleno siglo XXI; una nación con casi todos los indicadores sociales en una nivel que apunta hacia una nación poco viable hacia el futuro, asumiendo que queremos ser independientes y soberanos. Un estado permanente de conflicto.

Pesimista, no creo; realista quizá, puesto que después de casi 200 años de supuesta vida independiente y soberana, vale la pena considerar hasta donde lo hemos sido, hasta donde hemos luchado por serlo y sobre todo, de cara al futuro, ¿Qué precio estamos dispuestos a pagar, las generaciones actuales que hemos de propiciar esta independencia, esa calidad de soberanos y libres, para ser en parte, contribuyentes positivos al concierto de naciones en un mundo cada vez más global? Algo le tiene que costar a alguien y bien podemos ser nosotros.

Una fuerte corriente del mundo postmoderno, impulsa con mucha energía una forma de ser y de vivir cuasi-deshumanizada y es que, los avances científicos por su lado, sumada a una casi natural supresión de la reflexión humana en torno a la vida misma del hombre y de sus más profundos valores, provoca una suerte de incertidumbre de futuro para todos aquellos que han venido viviendo casi en el abandono por sus congéneres. En el mundo occidental está claro que esta falta de reflexión de identidad prevalece, y en Guatemala, podría decirse que hace ya crisis. ¿Cómo define usted su guatemalidad?

En medio de esta gran ola postmoderna, cuando se habla en términos de post verdad; cuando muchos conceptos acuñados siglos atrás han perdido su contenido; cuando el debate ideológico se simplifica en torno a la ideología de género, al aborto y la eutanasia por ejemplo; y la lucha del Estado y las instituciones públicas y privadas, se reduce también a la batalla en contra de la corrupción y la impunidad, se plantea, paradójicamente a nivel del ámbito del derecho positivo y de casi todos los “pactos sociales expresado en sus respectivas leyes constitucionales” - un resurgimiento de los Derechos Humanos.

Este resurgimiento de los Derechos Humanos viene acompañado de la idea central aplicada en el derecho positivo y conocida como “control de convencionalidad en el marco de los Derechos Humanos”, ideas ya difundidas, aplicadas y aceptada a nivel de la mayoría de las naciones que forma parte de Organización de Naciones Unidas y esta aplicación genera a nivel internacional y local de los Estados miembros, una suerte de paranoia, zozobra e incertidumbre.

Lo anterior aporta a que vivamos más en ascuas, puestos que en la llamada justicia transicional por ejemplo, vemos como, esta cuasi superioridad que se “percibe” de convenciones internacionales por sobre las leyes nacionales, aun, las constitucionales de cada Estado miembro, vuelven la certeza jurídica de nuestros tribunales, en algo aún más brumoso.

Otro ejemplo referente de la zozobra, paranoia e incertidumbre que se genera, puede apreciarse en los grandes debates, manifestaciones y expresiones sociales y políticas que, podemos haber presenciado hasta ahora en diferentes naciones del mundo con respecto a temas como el aborto, lo travesti y en un futuro, la eutanasia. Leer el discurso del Presidente del Congreso del día de hoy 12 de septiembre, ilustra ideas fuerza como “tradición”, “familia”, “soberanía” entre otras, mismas que lucen plantear los ámbitos de debate de fondo que se anticipa en el ámbito de la política nacional.

Guatemala no ha sido la excepción, puesto que ha sido una estrategia de grupos favorables a la ideología de género, entrar vía los tratados y acuerdos internacionales en materia de Derechos Humanos que se firman y ratifican a veces irresponsablemente por los Estados miembros y sin conocimiento de los grandes grupos organizados de la sociedad civil, tales como las iglesias, quienes ya han dado una demostración de convocatoria y unidad granítica en estos temas.

En nuestra calidad de ciudadanos responsables, preparémonos, se vienen fuertes tormentas encontradas y no se vislumbran instancias de dialogo y distención. ¿Serán las iglesias esos actores que nuevamente, como en otros tiempos, necesitamos?

 
 
   
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