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Papiroflexia

Por qué soy liberal
Fecha de Publicación: 12/09/2018
Tema: Economía

Por qué soy liberal de Diego Sánchez de la Cruz (Deusto 2017) es un ensayo publicado por este joven periodista vinculado con la prensa liberal española.

Como el subtítulo de la obra indica, se trata de recordar, una vez más, como el liberalismo es la mejor forma de garantizar el progreso de todos los ciudadanos, basándose ese liberalismo en una mínima intervención del Estado, que no la ausencia de éste, y una actuación sin ataduras de la libre competencia.

Para demostrarlo, Sánchez de la Cruz llena las páginas de su obra con numerosas estadísticas donde muestra la ventaja de esas dos recetas (intervención mínima estatal y libre competencia). Para los “creyentes del liberalismo”, este trabajo les puede permitir actualizar esos datos. Para los críticos con esta corriente de pensamiento, esos mismos datos pueden ser utilizados contra el discurso de Sánchez de la Cruz, acusándole de un exceso de economía y una ausencia de humanidad, acusación no del todo carente de razón.

Es más, incluso si hacemos una lectura minuciosa de los datos, tras el primer impacto del exceso de los mismos, podemos ver que no todos indican lo que Sánchez de la Cruz quiere contarnos, con lo que el libro más que una defensa del liberalismo, se convierte en una reflexión sobre esta forma de actuar y las carencias reales que tenemos para defenderla.

Tomemos el caso del salario mínimo. La mayor parte de los países donde el salario mínimo está impuesto por el Estado tienen más paro que la mayor parte de los países donde el salario mínimo es el resultado de una negociación privada. La mayor parte.

Porque hay países como el Reino Unido, Luxemburgo o los Países Bajos con unas tasas inferiores de paro al 7% y donde el salario mínimo es una imposición estatal, mientras hay países como Italia o Islandia con una tasa de paro superior al 10% pese a que el salario mínimo es fruto de una negociación privada.

Es decir, el principio de Sánchez de la Cruz, que el salario mínimo genera paro, funciona para unos países pero no para otros.

El problema en realidad es defender el liberalismo desde el punto de vista meramente económico y no moral. Porque entonces China puede ser el gran adalid del desarrollo económico, aunque la mayor parte de los chinos carezcan de las libertades más esenciales.

En realidad, el caso de China (de los chinos en España) que trata Sánchez de la Cruz, es muy jugoso. Muestra el grado de sacrificio de las generaciones de inmigrantes chinos actuales con objeto de que sus hijos tengan unas condiciones de vida (acceso a la educación, a trabajos más interesantes…) mejores que las suyas.

Porque no es un problema explicar que una generación ha de sacrificarse para el éxito de la siguiente. No es un problema explicar que en un modelo liberal la mayor parte de las veces ese sacrificio se verá recompensado, algo que no ocurre tan a menudo en un modelo de planificación estatal.

No es un problema explicar que en el mundo escandinavo la imposición fiscal es muy elevada, aunque se compensa con una gran libertad (auténtica libre competencia) en el campo empresarial.

No es un problema explicar que los empresarios son el motor de desarrollo de las sociedades, pero que esos empresarios emprendedores necesitan de empleados que trabajen en sus compañías, para lo que es necesario establecer contratos razonables tanto para el empresario, como para el trabajador, como mejor mecanismo para evitar la intervención sindical o del Estado.

Quizás el valor principal del ensayo de Sánchez de la Cruz es lanzarse a hacer este tipo de reflexiones que no emergen de la lectura directa del libro, sino de la crítica al mismo. De no darse esa crítica, quizás el trabajo de Sánchez de la Cruz sirva para reforzar a los convertidos, pero también para echar piedras en el tejado del liberalismo.