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Desde Afuera

El ratón y el gato
Fecha de Publicación: 29/08/2018
Tema: Soberanía
"Para avanzar en casi todos nuestros principales intereses económicos y de seguridad nacional, Estados Unidos no necesita a Rusia". Barbaridad expresada por Michael McFaul, Académico, profesor de ciencias políticas, experto en Rusia y Eurasia y Embajador en Moscú en 2012-14.
Lo dicho por un alto diplomático americano y experto en el tema ruso que “Estados Unidos no necesita a Rusia” es bastante atrevido en estos días luego de lo que se juega en el plano internacional.

La Federación Rusa ha demostrado al mundo su apertura a través del éxito de la Copa Mundial de la FIFA durante este verano europeo y tiene toda la intención de seguir con esa dirección. Su adhesión a la Organización Mundial de Comercio –OMC-- en agosto de 2012 y la entrada en vigor del tratado que establece la Unión Económica Euroasiática en enero de 2015 marcan definitivamente este gran paso hacia delante.

La Federación de Rusia de hoy sigue y seguirá siendo una nación potente. Divergente en su manera de ver el mundo. Distante de occidente pero al mismo tiempo muy cercana sobre todo con Europa, su mayor socio comercial.

Territorialmente, es el país más grande del globo y la décima economía del mundo, con un PIB nominal de unos 1,577 billones de dólares en 2017 y 144 millones de habitantes en 2016. Su PIB per cápita es de USD 11,441 equivalente a un PIB per capita con valor de compra –PPP– de USD 24,766. Además con abundantes recursos minerales, energéticos, forestales e hídricos; siendo el segundo productor de petróleo y gas del mundo y el cuarto en generar electricidad.

La Federación de Rusia cuenta con un poderoso sector manufacturero, siendo los principales el petróleo y el gas, la minería, la transformación de piedras y metales preciosos, la construcción de aeronaves, la producción aeroespacial, la fabricación de armas y maquinaria militar, la ingeniería eléctrica, la producción de pasta de papel y papel, la industria del automóvil, el transporte, y la producción de maquinaria agrícola.

En cuanto a sanciones, desde hace más o menos cien años la Federación de Rusia ha recibido tales imposiciones por parte de Estados Unidos, quien envió tropas durante la guerra civil de 1918-20. Aun así los rusos establecieron el gobierno de la Rusia Soviética en 1921. Washington continúo desconociendo a la URSS hasta que en 1933 el Presidente Roosevelt estableció relaciones formales. Durante el periodo de la Guerra Fría, Estados Unidos impuso varias sanciones principalmente relacionadas con las exportaciones tecnológicas y militares como la expulsión periódica de diplomáticos de ambos lados.

En 1975 el Congreso americano aprobó la Enmienda Jackson-Vanik que negaba el estado de comercio privilegiado de Moscu con los Estados Unidos. Esta enmienda fue nulificada solo en 2012 muy posterior al fin de la Unión Soviética y reemplazada inmediatamente por la Magnitsky Act que pretende sancionar a oficiales rusos y oligarcas por abusos a los derechos humanos. Esta Acta continúa en vigor y es suplementada con sanciones adicionales como resultado de la crisis de Ucrania en 2014 y particularmente con la adhesión de Crimea a Rusia. Por este “atrevimiento” La Federación de Rusia también obtuvo sanciones por la Unión Europea, Japón, Australia, Suiza, Islandia y Noruega, Ucrania entre otras.

Hoy se habla de otro conjunto de sanciones de parte del Presidente Trump por el envenenamiento de los Skripal (padre e hija) en el Reino Unido.

Igualmente el congreso de Estados Unidos planea pasar otra lista de sanciones el próximo septiembre, acusando a Moscú del “ataque a la democracia americana” durante las elecciones presidenciales de 2016. Ataque o a lo mejor solo una interferencia o intromisión en su política doméstica, algo que vienen haciendo ambos países desde hace ya mucho tiempo.

¿Quién gana y quién pierde con estas sanciones? Ante todo las personas de uno u otro bando a quienes se les restringe el acceso a uno de los países con las sanciones o de donde viene las sanciones, así como en este caso las sanciones contra personas y entidades financieras, difícil de cuantificar, pero pueden ser sin duda significativas.

En el área comercial de bienes con base en datos del Centro de Comercio Internacional (CCI), aunque en cifras globales el comercio de Rusia con Estados Unidos bajó únicamente en 2015 (-12.3%) luego retomó el crecimiento en 2016 (12.3%) y en 2017 (13.8%). Las exportaciones rusas a Estados Unidos representaron en 2014 el 1.9% del total de exportaciones de ese país, subiendo a 2.4%, 3.3% y 3.0% para los años 2015, 16 y 17 respectivamente. Mientras que las importaciones de Rusia de Estados Unidas en 2014 representaron el 0.40% del total exportado por Estados Unidos y para los siguientes años se mantuvieron casi guales en 2015, 16 y 17 con una participación de 0.36%, 0.41% y 0.45% respectivamente.

En cambio, el comercio entre la Unión Europea y la Federación Rusa es significativamente más importante que con Estados Unidos. Representa para Rusia el 39.5% de sus exportaciones totales en 2015; el 45.6% en 2016 y el 44.2% en 2017. El porcentaje de las exportaciones totales de la Unión Europea con respecto a lo importado por la Federación Rusa son de 1.22, 1.30 y 1.38% para los años 2015 a 2017 respectivamente.

Los déficits comerciales de Estados Unidos y la Unión Europea con la Federación de Rusia son significativos más para la Unión Europea de 50,000 millones que para Estados Unidos de 10,7361 millones, mientras la Federación de Rusia mantiene amplio superávit con la Unión Europea de 78,000 millones y un pequeño déficit con Estados Unidos de 2,000 millones de dólares americanos en 2017.

Sin embargo tanto la Unión Europea como la Federación de Rusia en 2017 contaron con superávits en sus balanzas comerciales de bienes de USD 111 mil millones y USD 131 mil millones respectivamente. Mientras los Estados Unidos para el mismo periodo su balanza comercial de bienes mostró un déficit comercial de USD 862 mil millones.

La Unión Europea ha estimado su costo de las sanciones para 2015 y considera que fue de alrededor de USD 9.3 mil millones ya que Rusia impuso por un año prohibiciones a la importaciones de alimentos (productos cárnicos, lácteos, pescado, frutas y verduras) a Estados Unidos, Unión Europea, Canadá y Noruega en reciprocidad por las que ellos impusieran.

La Federación de Rusia no se ha quedado sentada esperando y se diversifica hacia otros mercados como China e India. Busca dejar la hegemonía del dólar americano al empezar a proponer en las relaciones bilaterales de comercio el uso de las monedas locales en Turquía, China e Irán. Fortalece a sus sectores productivos para suplir la demanda que de otra manera hubiese seguido importando de su mayor socio comercial. En este momento está negociando con Alemania la posibilidad de construir el gasoducto Nord Stream 2 que saldría directamente de la Federación Rusa a Alemania sin pasar por Ucrania quien recibe anualmente 2,500 millones de euros de peaje por el uso del gaseoducto actual.

En este juego del ratón y el gato, pareciera que el supuesto ratón resultó ser un tigre siberiano. Mientras que el gato, que suponía atrapar al ratón, repite las mismas tácticas de hace cien años sin tomar en cuenta los resultados.
 
 
   
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