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Teorema

El criterio político
Fecha de Publicación: 25/07/2018
Tema: Construir el Estado
Perfil Presidencial, parte 3

Recientemente un amigo, como solía hacerlo en los años de la USAC, me preguntó a boca de jarro: ¿Qué es la política? Cauto, ofrecí buscarle una buena definición y esa noche examiné varias páginas en la Internet. Había muchas, pero no conseguí identificar mi personal percepción con ninguna. Buda dijo: No creas nada, a menos que coincida con tu propia razón. Escrutando sin éxito la web, me quedé dormido. Desperté en la madrugada. Estaba soñando una respuesta, la escribí medio adormilado y la edité al día siguiente.

Esto fue lo que escribí: La política debe ser vista como el arte de conducir a los pueblos, a los grandes conglomerados, a las naciones, hacia destinos de desarrollo, de crecimiento, prosperidad y bienestar. A llegar a ser todo lo que el porvenir lejano les depara, y más. Los políticos deben ser aquellos ciudadanos que crean las políticas y las convierten en realidades concretas, son los hombres sabios a cargo de desempeñar tan honrosa tarea. No tienen miedo a romper la muralla que la costumbre o la tradición erige, saben que si estamos mal es porque seguimos políticas equivocadas que debemos cambiar y asumen el reto de hacerlo.

Cuando respondí a Carlos, le puse como ejemplo lo sucedido alrededor de 1957 cuando Ydígoras Fuentes fue candidato presidencial. Ofreció que si ganaba la elección, habría pollo en cada uno de los hogares guatemaltecos. En aquellos años solo se comía pollo en las fiestas familiares, como los cumpleaños. Había que corretear al animalito y asesinarlo a sangre fría, desplumarlo y luego hacer el guiso. Además de ser complejo, la carne de gallina terminaba siendo la más cara.

Ya como presidente Ydígoras acudió a Domingo Moreira, cubano radicado en Miami, conocedor del negocio de la carne de pollo. Lo convenció de establecerse en Guatemala y Moreira aceptó. Invirtió de su propio capital, aportó la tecnología, estableció la primera granja avícola y tuvo éxito. Ya era un hombre rico, pero lo fue más. Muy pronto, otros empresarios, grandes y pequeños entraron al negocio, la competencia se había creado. Algunas familias rurales y medio rurales iniciaron sus propias polleras. Muchos encontraron en la novedosa actividad el sustento familiar.

Lo más importante es que el pollo se convirtió en la carne de menor precio en el mercado y llegó, como había prometido el candidato, a prácticamente todos los hogares. Unos más que otros, todos ganamos. Una política sana y exitosa había dirigido recursos hacia una actividad honrada, digna y de gran beneficio para la población.

Hay muchos otros ejemplos positivos, algunos controversiales. Una política impulsadas por Arzú, consiguió que aun las personas de menores ingresos tengamos un teléfono celular. Otra, que contemos con un servicio de energía eléctrica de alta calidad. En las zonas urbanas hay pocas y breves interrupciones del servicio a lo largo de todo un año. Guatemala pasó de sufrir apagones a ser un importante exportador de energía eléctrica.
La red vial y su mantenimiento es una importante política de Estado. Pagamos impuestos sobre los combustibles pero las comunicaciones terrestres son un problema sin resolver. Si se favoreciera la participación de los ciudadanos, el país podría tener carreteras de buena calidad, alto mantenimiento y distancias más cortas (puentes y túneles). Habrá que pagar peaje, es cierto y también es verdad que la gente protesta. Pero ante la disyuntiva, muchos conductores prefieren la autopista pagada, a la ruta entre Palín y Escuintla que es gratuita.

El nuevo Presidente debe tener claro que su función es llevar progreso a todos los sectores del país. Debe entender que no fue electo para pronunciar vergonzosos discursos quejándose de falta de recursos. Antes de buscar ser candidato, debió estudiar la historia tributaria del país. Si lo hizo, habrá encontrado que las cantidades registradas representan lo que la población puede pagar. Que lo que se proponga hacer, debe hacerlo con esos montos, con austeridad, creatividad y sin dejarse intimidar por quienes piensan diferente o buscan un beneficio personal.

Quisiera explicar la política con algunos ejemplos. No pretendo crear un plan de gobierno de una página, eso sería absurdo, insensato. No espero que usted apruebe esos ejemplos. Busco ejemplificar lo que el candidato debe llevar a la población, en vez de cachuchas, láminas y camisetas.

Política alimentaria: Siguiendo los pasos de Ydígoras, el candidato podría comprometerse a poner carne de pescado en cada mesa. El país cuenta con más de 250 Km en su litoral Pacífico y con el litoral Atlántico, se acerca a 300 Km. Habría que desarrollar la actividad pesquera y resolver lo precario de la infraestructura de transporte hacia las aldeas próximas al mar.

Política de asistencia: Las canasta familiar, el reparto de fertilizantes, medicamentos, materiales de construcción y otras formas de asistencia a las familias más pobres se presta a corrupción. En realidad son políticas principalmente electoreras. Quizá debiera considerarse una política centrada en los dos grupos más vulnerables de la población: los niños y los ancianos, clausurando todo lo demás.

Política de educación: Tal vez, el mayor problema nacional pueda resolverse haciendo uso de la tecnología. La Internet ofrece la mejor posibilidad de enseñanza. Las aulas virtuales y aún una computadora básica en manos de un niño han dado resultados sorprendentes en otros países aún en aquellos con mayor atraso que Guatemala. Una tablet básica o un teléfono inteligente pueden conducir a un niño, desde una aldea remota hasta las mejores universidades del mundo.

Repito, que las anteriores, no son propuestas sino ejemplos que permiten expresar la necesidad de políticas eficientes que aseguren el desarrollo y bienestar de los habitantes. Hay que cuantificar y optimar sus costos. Si la economía nacional no lo permite, entonces habrá que buscar opciones alternas. Llevamos lo que va de este siglo sin una sola política eficiente de desarrollo.

Los candidatos deben saber qué hacer, y estar centrados en cómo hacerlo. ¿Cómo crear cerca de 200 mil nuevos empleos cada año? ¿Cómo resolver el problema con Belice? ¿Cómo conseguir que los campesinos mejoren notablemente su calidad de vida? ¿Cómo resolver las dificultades en los hospitales? Y así, más de cien políticas de desarrollo debidamente estructuradas y analizadas.

Tan importante como las políticas de desarrollo, es que los políticos no se presenten a las urnas sin un equipo de trabajo que conozca su sector y sepa lo que va a hacer y cómo debe hacerlo. Entre ellos debe haber unidad y un alto sentido de lealtad. Como país, no podemos quedar nuevamente en manos de una persona que llegue a improvisar, rodeado de individuos carentes de visión política y solo dos o tres ministros que no consiguen salvar a todo un régimen.

Estoy hablando de un político diferente. ¿Cómo debiera ser? Piense usted en uno, cualquiera. Suponga que se postula en un país desarrollado, Francia por ejemplo. Si usted cree que tendría alguna oportunidad, por ínfima que fuera, que no sería objeto de burla, entonces esa persona ha pasado su tamiz para un cargo de elección popular en Guatemala. Necesitamos políticos preparados y capaces. Hay muchos ciudadanos con las más altas calificaciones. Abunda la genialidad en diferentes disciplinas. La dificultad es que la mayoría de ellos no participa. El gran problema es ¿cómo hacer para que se postulen?
SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería eléct
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