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Vocación de Libertad

Vocación política y legitimidad (3)
Fecha de Publicación: 22/07/2018
Tema: Política

 

Continuo examinando a la luz del pensamiento que sobre Vocación Política nos legará Max Weber y sobre el cual el lector puede ir a los artículos anteriores pinchando en http://www.opinionpi.com/detalle_articulo.php?id=1026

En esta serie de artículos, en los que acudo a Weber como hilo conductor de un pensamiento bien estructurado y justo, aun después de 99 años, para aplicarlo a nuestros momentos políticos, encuentro el siguiente pensamiento:

“Lo propio del Occidente es, sin embargo, y esto es lo que aquí más nos importa, el caudillaje político. Surge primero en la figura del “demagogo” libre, aparecida en el terreno del Estado-ciudad, que es también la creación propia de Occidente y, sobre todo, de la cultura mediterránea, y más tarde en la de “jefe de partido” en un régimen parlamentario, dentro del marco del Estado constitucional, que es igualmente un producto específico del suelo occidental.”

Señalaba en uno de los artículos anteriores que en nuestra histórica política y metido en nuestro DNA como cultura política, la experiencia de legitimidad que más acentuadamente hemos vivido, ha sido precisamente la del caudillismo que luego desemboca en dinastía familiar y dictadura. El caso de Nicaragua sigue siendo un ejemplo vivencial del cual vale la pena aprender.

Hasta ahora, en el proceso de creación democrática y de republica constitucional que hemos traído desde el año 1986, con elecciones periódicas y claridad definida en nuestro Pacto Social vigente, la prohibición de no reelección presidencial es muy clara, no así para los gobiernos municipales.

Hoy, el sistema político partidista con clara tendencia al “caudillismo” en Guatemala está en crisis y el proceso que se avecina para 2019 será su prueba de fuego, avizorándose, nubarrones, vientos y tempestades que pueden dar el toque final al viejo sistema que busca amamantar el mismo fracasado proceso de elecciones generales. Esto podría tener de positivo, un consenso nacional para replantear todo el Estado Nacional por la vía correcta: una Asamblea Nacional Constituyente.

De cara al tema de la vocación político partidista que deberían abrazar aquellas personas que busquen reorientar la vida nacional del Estado y con ello hacer posible soluciones de gran calado para problemas –desafíos le llaman algunos eufemistas fanáticos de la hipocresía en el lenguaje– de gran calado que los guatemaltecos hemos venido viviendo atávicamente. NO puedo ocultar que lo mejor sería, tener un liderazgo político que le apunte como fuente de legitimación a la vigencia de la ley o lo que es lo mismo, la vigencia del Estado de Derecho.

Tendremos que elegir un nuevo Presidente de la República de Guatemala, en medio de un franco proceso de deterioro del simbólico y real significado de esta envestidura y es por ello, que aplaudo y recojo con entusiasmo, lo expresado por el colega Fernando García Molina en sus últimas dos columnas y de las cuales tomo prestado algunas líneas, invitándole a leer las columnas completas:

Perfil presidencial (parte 1).http://www.opinionpi.com/detalle_articulo.php?id=1024.

“Con todo el respeto que esas esas valiosas opiniones merecen, me pregunto: ¿Y si excavamos más profundo? ¿Y si nos damos cuenta de que un buen orador tiene mayor capacidad para engañarnos? Portillo, por ejemplo, fue un buen orador. Cerezo también lo era. Sin embargo, el gobierno de cada uno fue desastroso. El mayor mérito de Cerezo fue haber creado el PARLACEN, cuya utilidad, treinta años después, sigue siendo de imposible demostración…

Perfil presidencial (parte 2)http://www.opinionpi.com/detalle_articulo.php?id=1025

 

“Pensamiento Ético. Por ética no debe entenderse solamente la natural facultad humana para distinguir entre el bien y el mal, que corresponde a la moral. La ética se refiere principalmente a la formación necesaria para decidir entre dos acontecimientos infortunados o dos situaciones favorables. La honradez del candidato forma parte de su conducta moral. Pero su conocimiento debe llegar más allá, adentrarse en los terrenos de la ética. Requiere haber leído a los filósofos que se han especializado en ese tema y estar al corriente de los avances recientes donde el pensamiento vertido es mucho más rico, sistemático y fácil de comprender que un siglo atrás.

Los más grandes dilemas que se nos plantean a todos, especialmente en la vida familiar, son de naturaleza ética. Con mayor frecuencia se presentan ante el Presidente de la República, sobre quien recae la enorme responsabilidad de tomar decisiones en nombre de todos los ciudadanos… Su mente tendrá poco espacio para considerar cualquier tentación de robar, mentir, abusar o aceptar un soborno…

Sin embargo, el conocimiento ético, como el del neurocirujano, no es intuitivo. Es el resultado de muchas lecturas sobre este tema, íntimamente ligado a la filosofía. Una decisión ética no es compasiva. Es objetiva, impersonal, hasta fría. Responde a la pregunta: ¿Qué es lo mejor para los habitantes del país en el mediano y largo plazos? No se ocupa de los pequeños grupos que sufren ni de la inmediatez…”

¡Animo!, construir una democracia republicana y constitucional no es fácil y requiere de una profunda convicción en los ciudadanos que podemos por la gracia de Dios, pensar y transmitir este pensamiento a nuestros compañeros de esta linda barca llamada Guatemala.

 
 
   
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