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Vocación de Libertad

Vocación político partidista (2)
Fecha de Publicación: 01/07/2018
Tema: Otros

 

Continúo elaborando sobre el tema de la vocación político partidista. Acudo a las ideas que planteo Max Weber en 1919 en su documento: La política como vocación. En estas reflexiones, Waber aborda la idea del Estado y el monopolio de la violencia, como base clara del ejercicio final del Poder Político, al cual aspiran los hombres y mujeres que operan desde los partidos políticos. Importante es, en el contexto de nuestra política y nuestros políticos en Guatemala, preguntarse, ¿Con que entendimiento lo hacen?

 

A título de ejemplo, basta tomar nota de un tema de mucha actualidad para el mundo y nosotros los guatemaltecos en particular, al leer lo comentado por Andrés Oppenheimer en su columna del 29 de junio en El Periódico, sobre la forma en que el gobierno de USA y nuestro gobierno, están abordando el tema de las migraciones. Cito:

 

“En otras palabras, la solución al problema de los solicitantes de asilo está en Centroamérica. Ningún muro fronterizo, ni centros de detención para niños, ni más fondos para la patrulla fronteriza en Estados Unidos disuadirán a padres desesperados en Centroamérica que temen que sus hijos sean reclutados por las pandillas, y que tarde o temprano terminen muertos.

 

El vicepresidente Mike Pence dijo a los centroamericanos poco antes de su visita a Guatemala el jueves para reunirse con los presidentes de Guatemala, El Salvador y Honduras que “si no puedes venir (a los Estados Unidos) legalmente, no vengas en absoluto”. Pero tales advertencias no harán mucha mella en familias aterrorizadas por la violencia de las pandillas.

 

“¿Por qué los padres inmigrantes ponen a sus hijos en peligro?”, preguntaba Roger Noriega, el exjefe del Departamento de Estado para América Latina del gobierno de George W. Bush, en un tweet esta semana.

 

“En parte, porque el crimen organizado y la violencia de pandillas, alimentada significativamente por la demanda estadounidense de drogas ilegales, han diezmado las economías y las instituciones estatales en Centroamérica y México. Arreglemos el problema”, respondió.”

 

En ambos gobiernos, USA y Guatemala, la perspectiva del uso del poder político, es decir la violencia o si preferimos llamarle la coerción de lo cual ambos tienen monopolio en sus respectivos estados - en el caso de USA, más allá de sus fronteras - pueden y deben hacer uso inteligente de ese poder coercitivo que por delegación soberana de sus pueblos les confiere.

 

La comprensión de estos aspectos es muy relevante en nuestros días, cuando el hacer político se ha confundido con el engaño, la marrullería; el dolo y el latrocinio del Estado, todo esto en detrimento del ciudadano y la perdida de la búsqueda del bien común en un marco del ejercicio democrático y republicano.

 

Afirma Weber, “La violencia no es, naturalmente, ni el medio normal ni el único medio de que el Estado se vale, pero sí es su medio específico. Hoy, precisamente, es especialmente íntima la relación del Estado con la violencia. En el pasado las más diversas asociaciones, comenzando por la asociación familiar, han utilizado la violencia como un medio enteramente normal.

 

Hoy, por el contrario, tendremos que decir que Estado es aquella comunidad humana que, dentro de un determinado territorio (el territorio es el elemento distintivo), reclama (con éxito) para sí el monopolio de la violencia física legítima. Lo específico de nuestro tiempo es que a todas las demás asociaciones e individuos sólo se les concede el derecho a la violencia física en la medida que el Estado lo permite.”

 

Desde la perspectiva de una Democracia Republicana Constitucional como la que emana de nuestra constitución política, el ejercicio de ese poder coercitivo del Estado y por tanto de los políticos y la política, se ve limitado, enmarcado y definido por normas claras tanto nacionales como internacionales, esto último en especial en lo que se refiere a los Derechos Humanos. La experiencia empírica con nuestros políticos, nos hace dudar del nivel de comprensión real y verdadero, así como de la sujeción a estos principios que ellos viven.

 

Lo que viven los nicaragüenses en la actualidad, revelan la forma en que el gobierno del Estado nacional ha ido progresivamente derivando en crimen, abuso y limitación de libertades que ya ha provocado la acción de la comunidad internacional con la que se tienen acuerdos de protección al modelo de Democracia Republicana y Constitucional, en el marco del respeto al principio de soberanía de la nación de los nicaragüenses.

 

En el caso de Nicaragua, está claro que el uso del monopolio de la violencia, es decir del uso del poder político que la misma constitución puede ofrecerle al grupo de gobierno, no le permite que sea ejercido en contra de su propio pueblo, puesto que esto ya deriva en una dictadura que camina en la ruta del genocidio. A la fecha, más de 250 asesinatos de los cuales, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha podido comprobar han sido perpetrados por fuerzas afines al Estado.

 

A manera de conclusión, hemos de comprender, sobre todo, si aspiramos a una sana, buena y sólida vida política, que administrar el poder demanda de un nivel de responsabilidad a prueba de un carácter bien formado en aspectos sustantivos de valores y principios de vida, propios de la madurez y el temple de una persona con amplia y larga trayectoria; así como de la virtud de tener “vocación político partidista”, agregado a un nivel de conocimiento y cultura general que le permita la diaria y atinada toma de decisiones en favor de las grandes mayorías y no de grupos privilegiados. De esto, no creo equivocarme al afirmar, hay profundas carencias de quienes se dicen ser nuestros políticos actuales. Seguiremos en el tema.

 

SOBRE EL AUTOR
Juan F. Callejas Vargas
 Juan Francisco Callejas Vargas   Guatemalteco de 67 años de edad, periodista de opinión, casado con una esposa con quien ha procreado ocho hijos. Estudios profesionales en U
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