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Teorema

Una vieja amistad
Fecha de Publicación: 21/06/2018
Tema: Historia
 
Se cuenta que, estando Jaim Weizmann en la Cámara de los Lores, uno de sus miembros le preguntó: “¿Por qué ustedes los judíos insisten con Palestina, cuando existen tantas tierras no desarrolladas en las que podrían asentarse de manera más conveniente?”
Weizmann repuso: “Eso es como si yo le preguntara a usted por qué condujo su automóvil a través de veinte millas para visitar a su madre el domingo pasado, cuando son tantas las mujeres de edad que viven en su misma cuadra”

A solicitud del Reino Unido, el 15 de mayo de 1947, se formó el Comité Especial de la ONU para Palestina —UNSCOP, por sus siglas en inglés—. Su mandato era investigar las causas del conflicto en Palestina y preparar un reporte con conclusiones y una recomendación que sería conocida por la Asamblea General.

La ONU, que entonces solo contaba con 56 países miembros, decidió que ninguna potencia de la segunda guerra mundial formaría parte del comité. Fue integrado por once países: Guatemala, Holanda, Perú, Checoeslovaquia, Irán, Australia, Canadá, India, Suecia, Uruguay y Yugoeslavia. Representaron a Guatemala, Jorge García Granados como titular y Emilio Zea González como sustituto.

Jorge García Granados era nieto del expresidente Miguel García Granados, se había educado en la Universidad de La Sorbona, en París y había presidido la Asamblea Nacional Constituyente de 1945. Fue electo Presidente de la Asamblea Revolucionaria de Guatemala el 5 de marzo de 1945, cargo solo ocupó 10 días para después dejarlo en manos de Mario Monteforte, cuando asumió como Embajador de Guatemala en Washington. Después, en 1947 se le encomendó representar a Guatemala ante la ONU y desde allí llegó a la recién formada UNSCOP, que presidió.

Después de la Primera Guerra Mundial, la Sociedad de las Naciones (precursora de la ONU) delegó en el Reino Unido la administración del territorio de Palestina, donde convivían en conflicto poblaciones judías y árabes. El mandato iba de 1922 a 1948.

Las entrevistas, análisis y discusiones de UNSCOP terminaron en dos posibilidades. Una apoyaba la creación de un Estado único que incluía a ambos pueblos (judío y árabe). La otra favorecía la creación de dos estados separados, uno árabe y otro judío, con Jerusalén bajo administración internacional.

Después de un intenso y exitoso lobby en apoyo al plan de partición, García Granados consiguió que la mayoría (7 de 11) de los países de la comisión votara a favor de dos estados separados. Otros tres países (India, Irán y Yugoslavia) lo hicieron a favor de un Estado único y el onceavo (Australia) se abstuvo.

El trabajo de persuasión del representante de Guatemala no terminó allí. Se multiplicó cuando la Comisión presentó su recomendación ante la Asamblea General para que fuera aceptada. El 29 de noviembre de 1947 la Asamblea Plenaria de la ONU votó a favor del plan de partición recomendado por la UNSCOP creando dos estados independientes, uno judío y otro árabe. La así llamada Resolución 181 ganó con 33 votos a favor, 13 en contra y 10 abstenciones.

El mandato británico para administrar el territorio debía concluir el 15 de mayo de 1948 fecha que coincidía con el sabbat (día sagrado de la semana judía). El gobierno de Israel decidió adelantar la ceremonia oficial a las cuatro de la tarde del viernes 14, ocho horas antes de que se marcharan las autoridades británicas.

Esa tarde (14 de mayo de 1948), David Ben-Gurion leyó la Declaración de la Independencia de Israel en Tel Aviv y pasó a ser registrado como un nuevo país miembro de la ONU, que entonces gozaba de prestigio. García Granados, a nombre de Guatemala, se había preparado para que nuestro país fuera el primero en reconocer al nuevo Estado de Israel, y así lo hizo (otras versiones dicen que Guatemala debió ceder ese privilegio a Estados Unidos y fue segundo).

Siempre me pregunté sobre la motivación de García Granados para desarrollar tal esfuerzo. En Guatemala, la actitud hacia los países árabes era positiva. Así que no se trataba –como podría ser ahora-- de temor a violencia religiosa como el fundamentalismo de Al Qaeda, ISIS y semejantes. Me conformé creyendo que era un asunto de solidaridad con el sufrimiento que el pueblo judío. Que abominaba el dolor que la Alemania nazi había causado a las familias judías durante el genocidio étnico y religioso de la Segunda Guerra Mundial.

Al día siguiente (15 de mayo de 1948) las fuerzas de ocupación británicas se retiraron de Israel. Ese mismo día, solo horas más tarde, tropas egipcias, iraquíes, libanesas, sirias y transjordanas, apoyadas por voluntarios libios, yemeníes y saudíes comenzaron la invasión del recién proclamado Estado de Israel. Pero esa es una historia distinta de la que quiero recordar hoy, que han pasado 70 años.

Se trata de una leyenda urbana que muy probablemente esté alejada de la verdad. Dice que los judíos de todo el mundo, escribieron cartas de agradecimiento a Jorge García Granados. Dentro del sobre incluyeron sumas muy modestas de dinero. Pero fueron tantas las cartas que terminaron formando una pequeña fortuna.
SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería eléct
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