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Carnets

El agravio de Kompass
Fecha de Publicación: 01/06/2018
Tema: Soberanía
 
Entrevista con Susana Barrios Beltranena

Usted fue diplomática en varios países escandinavos. Fue nuestra embajadora en Suecia. ¿Qué nos puede contar al respecto?

Cuando el presidente Berger me ofreció el cargo le respondí que sería un honor representar a Guatemala ante el Reino de Suecia y se lo agradecí. Me hizo ver que la relación entre los gobiernos de Guatemala y Suecia quedaba en mis manos. Que debía esforzarme para que fuera de lo mejor. Yo contaba con mi experiencia previa en la Embajada de Guatemala en Noruega. También había trabajado para Embajada de Colombia en Oslo. Además conocía mucho del carácter noruego y sueco. Eso me daba ventaja sobre otras opciones que habrá considerado el presidente Berger.

En Suecia, cuando un diplomático extranjero infringe sus leyes, pese a tener inmunidad, se le llama la atención y sale la noticia en los diarios. Ese fue el caso de un diplomático de altísimo nivel a quien se pilló comprando sexo y el de otro, un latinoamericano que armó lío en un club nocturno. La prensa siempre anda tras esas noticias; a veces las publica en primera plana. A los escandinavos les desagradan los privilegios y en el mundo diplomático se presentan algunos.

¿Qué diferencia ve usted entre la diplomacia guatemalteca y la sueca?

Poco antes de viajar a tomar posesión de mi puesto, estuve viendo un programa de televisión en Guatemala, en el cual participaba la entonces embajadora María Leissner. Pensé que si yo, siendo embajadora en Suecia, dijera algo parecido allá, de inmediato me declararían persona non grata y solicitarían el cambio. Posteriormente, me encontré en Suecia con ella y le dije lo anterior. Me dijo: Es que alguien tiene que decirles las cosas para ver si entienden. Respondí: ¿Podría yo decirlo aquí? Me dijo: No, porque aquí ya lo hemos entendido hace mucho.

¿Mantiene relación con algunas personas dentro del mundo diplomático sueco?

Sí. Mantengo relación con dos exembajadores de Suecia en Guatemala y con algunos ex cónsules honorarios. Pero se trata de una relación de amistad. Cuando uno ha vivido en otro país y tenido contacto estrecho con su gobierno, sus instituciones y su población, generalmente quiere mantenerse actualizado de lo que sucede en ese país.

Le han contado algo acerca de la solicitud de nuestro gobierno para que sustituyan al embajador Kompass.

Esto ha sido un golpe para la Cancillería Sueca. No es común   que pidan el cambio de embajadores aunque tampoco es algo excepcional. Algunos diplomáticos tienen partes conflictivas dentro de sus antecedentes. El señor Kompass es uno de ellos. La mayor diferencia es que quien ahora protesta es un país pequeño como Guatemala. Además, se trata de un país receptor de cooperación y al que Suecia considera un “país amigo”. Lo más duro, para ellos, es que la solicitud fue girada al mismo tiempo que para la embajadora de Venezuela en Guatemala. De alguna manera Anders Kompass queda en el mismo plano que Elena Salcedo.

¿Cuáles son los antecedentes en Colombia y en la ONU del señor Kompass?

El 2 de mayo de 2002 las FARC lanzaron un cilindro-bomba que mató a 119 civiles que se refugiaban de los combates entre la guerrilla y los paramilitares, en  una iglesia de Bojayá –ciudad cercana a Bogotá. Kompass, actuando como Alto Comisionado de la Oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos –ACOUNDH--,inspeccionó el suceso. En su informe declaró que hubo complicidad entre militares y paramilitares. El Ejército de Colombia, rechazó rotundamente esa versión y a su vez acusó de imparcialidad a Kompass.

Años después, en 2015, la ONU denunció públicamente a Kompass por haber filtrado al periódico inglés The Guardian, un informe interno sobre casos de abuso sexual por parte de sus fuerzas de paz (Cascos Azules), en la República Centroafricana. Entonces Kompass, quien era el Alto Comisionado (ACOUNDH), fue despedido por haber hecho públicos expedientes internos confidenciales. Sin embargo, por el tema que se trataba, la población sueca aplaudió su postura.Fue algo semejante, aunque de menor trascendencia, a lo sucedido entre el señor Snowden y los EUA.

Algunas personas expresan preocupación por perder la valiosa ayuda sueca que llega como cooperación a nuestro país ¿Está Guatemala en riesgo perder esa ayuda?

No, no creo que la cooperación sueca a Guatemala esté en peligro ya que es una política de Estado que no está vinculada a embajadores en particular. Los suecos son muy serios en estos asuntos. Sin embargo, Margot Walstrom, la Canciller de Suecia expresó su preocupación por las relaciones de amistad bilateral que sí pudieran deteriorarse.

¿Qué tan valiosa es la ayuda sueca para la población guatemalteca? ¿Se trata de una ayuda que llega a la gente o es una ayuda directa al gobierno guatemalteco? ¿En qué consiste esa ayuda?

La ayuda a Guatemala la maneja la Agencia Sueca de Cooperación para el Desarrollo Internacional –ASDI-- que la distribuye a través de oenegés suecas quienes a su vez escogen a sus socios en Guatemala. La agencia de cooperación basa su trabajo en solo tres temas: Derechos Humanos, Democracia y Empoderamiento de Mujeres. No financian proyectos concretos fuera de estos temas. Me atrevería a decir que la cooperación de Suecia a Guatemala no es trascendente, de manera directa e inmediata, para el bienestar de la población. El beneficio –si alguno-- queda en manos de las oenegés que financia.

Además, hay que entender que Suecia define como ayuda al gasto total de su Misión Diplomática. Los alquileres de la Embajada y de la residencia del Embajador, sus gastos administrativos y todos los sueldos, desde el del Jefe de la Misión hasta el jardinero, forman parte de esa “ayuda”. De lo que resta, la mayor parte se queda en Suecia. Cuando se hacen estudios, se preparan documentos y hasta los seminarios se llevan a cabo en Suecia. En todo momento privilegian que el dinero permanezca en manos suecas. Se han recibido donaciones directas al gobierno en casos de emergencia nacional como cuando el huracán Mitch pero eso, como el dinero que recientemente entregaron a la CICIG, son erogaciones extraordinarias.

Anders Kompass llegó a Guatemala con credenciales como experto en Derechos Humanos –DH-- y una significativa experiencia internacional. ¿Es esa experiencia valiosa para manejar la relación entre dos países, uno con graves acusaciones de violación a los DH y el otro que ya ha superado esas dificultades?

En mi opinión, ser un Embajador y haber sido el Alto Comisionado de la Oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos –ACOUNDH--,son dos trabajos diferentes. Como ACOUNDH, su trabajo era denunciar. Como Embajador, su trabajo era mejorar la relación entre el gobierno de Suecia y el de Guatemala. Declarar que la sociedad guatemalteca es corrupta fue un acto imperdonable en un diplomático. Hay que entender que nos ofendió a todos.

Me parece que allí radica el problema. Posiblemente el señor Kompass no logró comprender, plenamente, que él era el Embajador de Suecia en Guatemala y no un Comisionado de los Derechos Humanos.