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Teorema

El funeral de Arzú
Fecha de Publicación: 02/05/2018
Tema: Instantáneas

Es como la anécdota que les he contado de las vallas en las carreteras de España sobre el general Franco, que dicen: “Franco, hijo de puta, por favor regresá”. (Méndez Vides. Arzú. Y el tiempo se me fue. Página 345)

Méndez Vides: ―Usted ha sido siempre deportista, activo y de vida disciplinada ¿debe a ello su buena salud?

Álvaro Arzú: ―Pues ni tanto, porque yo forcé mucho el corazón jugando squash, que es un deporte demasiado fuerte, de correr y parar, y por eso la parte inferior de mi corazón no funciona. No sé cuándo, pero habrá sido como a los cuarenta y cinco años que sufrí un infarto silencioso lo que hizo que la parte inferior de mi corazón no se contraiga, y tengo identificada una válvula aórtica que no cierra bien, y así me he pasado la vida…
(Ibid Página 353)

Mayron Medrano es un amigo electricista con quien disfruto conversando cuando lo veo. La última vez, el año pasado, hablábamos de política y la conversación se deslizó hacia Arzú. Me dijo que el Alcalde le simpatizaba. Al preguntar sus razones por tal agrado respondió: Él, más que algunas personas que conozco, podría estar sentado en una larga mesa, frente a una chimenea comiendo un pavo enorme y tomando los mejores vinos. Compartiendo con su esposa, hijos, nietos y amigos la cena de Navidad. Todos nos esforzamos por tener lo mejor esa noche, por hacerla muy especial.

En cambio, él se va a la Muni y come el mismo tamal que allí preparan para la gente más pobre de la ciudad y para aquellos que no tienen familia cerca. Como son miles los tamales que hacen, seguramente no son de lo mejor. Pero él allí está, compartiendo con esas personas.

Estuve sumamente impresionado el pasado domingo 29 viendo las honras fúnebres que se rindieron a Álvaro Arzú en el Palacio Nacional primero y en la Municipalidad después. El ceremonial culminó con 21 cañonazos en la plaza municipal. Después, el cortejo fúnebre partió hacia Antigua Guatemala.

Con todo, lo que más me deslumbró, no fueron los honores oficiales. Eso se puede repetir. Lo que lo hizo un evento único, sin antecedente en nuestra historia y supongo que también en la historia de muchísimos países, fue la participación de la gente. Lo que hizo vibrar no fueron los discursos sino los rostros acongojados, las lágrimas del pueblo, de la gente sencilla, de esa muchedumbre que se situó a lo largo de calles, avenidas, calzadas y carreteras para decirle adiós.

Se fue acompañado por miles de personas que abarrotaron las calles y avenidas lanzando rosas blancas y flores de todo tipo y color a su ataúd. Aplausos y vítores en todo el camino, tanto en el recorrido previo por la 6ta avenida como a lo largo del trayecto hasta la ciudad colonial.

Los vehículos que circulaban por la carretera reducían la marcha, respetuosos, uniéndose al duelo nacional. Muchos carros y camionetas de pasajeros se detuvieron a la orilla del camino para aplaudir una vida de entrega fecunda a nuestro país. Al pasar por los caseríos, aldeas y otras poblaciones situadas a lo largo del camino sucedía lo mismo que en la Capital. Posiblemente allí no despedían al Alcalde sino al Presidente.

La entrada en Antigua fue apoteósica. La caja que guardaba sus restos fue traslada a una carroza tirada por caballos mientras la multitud se unía al cortejo fúnebre en extendida procesión. Estoy convencido que, de haber llevado su cuerpo sin vida a todas las ciudades del país, habría sucedido algo parecido en cada una de ellas, así como en los sitios poblados en ese trayecto. Se habría consolidado así su condición de hombre - símbolo nacional.

Me cuentan que en “Palomares”, su villa en Antigua Guatemala, hay una capilla donde hoy yace lo que queda él. Debidamente preservados, los restos humanos pueden mantenerse cientos de miles de años. Allí, una tarde no lejana, Álvaro, su hijo, se encerrará a conversar con él. En algún momento le dirá: ¿Y ahora qué hago, papa? Pienso que solo estará buscando su aprobación, que ya sabe lo que debe hacer pero lo conversará con él, como muchas veces antes. ¿Cuántas veces se repetirá una escena semejante con otros miembros de su familia?

Me pregunto ¿cuántas lágrimas se derramaron ese fin de semana? Y de ellas ¿cuántas fueron de personas que nunca cruzaron palabra con él? Ellos, quienes lo lloraron, los que arrojaron las flores o lo aplaudieron, quienes respetuosamente se quitaron el sombrero ante el paso de su féretro, son la gente bella de nuestra Guatemala. Es por ellos por quienes él no escatimó esfuerzo. Es la de ellos la respuesta noble del que reconoce y sabe agradecer.

¿Qué palabra usar? Nobleza, abolengo, linaje, estirpe, casta o simplemente honorabilidad. Una de ellas debe ser adecuada para referirse a Álvaro Arzú y su familia, para describir la actitud de sus deudos, puesta de manifiesto durante las honras fúnebres del abuelo, padre y esposo fallecido.

La Municipalidad había programado una carrera de 10 Km para el día siguiente. La señora de Arzú en medio del dolor que indudablemente la embargaba, dijo: la carrera debe seguir, no la vayan a suspender. El comportamiento, siempre digno de los hijos y la esposa durante las honras en el Palacio Nacional, así como en la Municipalidad merece admiración. No hubo alaridos de dolor, maldiciones ni gritos; aún el llanto fue discreto. Cuando recibían condolencias, la viuda y los hijos, ahora huérfanos, siempre mantuvieron el decoro. Sabían que sería después, en la intimidad de su hogar donde darían rienda suelta a los sollozos. Hasta los niños tuvieron una conducta ejemplar.

Las palabras de Álvaro hijo, fueron medidas, pausadas; las emociones parecían estar más en el lado de quienes lo escuchábamos que en el suyo. Cómo quisiera que ese fuera el comportamiento de, cuando menos, los dirigentes de las principales instituciones del Estado. Es muy importante que los altos funcionarios, se sientan responsables por fortalecer el sentido de dignidad nacional y hacerlo con el ejemplo de su propia conducta pública.

Cronología de éxitos electorales y cargos políticos de Álvaro Arzú:

El 8 de marzo de 1982 gana alcaldía, pero no asume el cargo

El 3 de noviembre de 1985 gana alcaldía, asume el 14 de febrero de 1986

El 14 de febrero de 1991 es nombrado Canciller

El 12 de noviembre de 1995 gana la presidencia asume el 14 de febrero de 1996

El 14 de febrero de 2000 asume como diputado al Parlamento Centroamericano

El 9 de noviembre de 2003 gana alcaldía, asume el 14 de febrero de 2004

En 2005 la organización internacional City Majors lo distingue como el tercer mejor alcalde del mundo.

El 9 de septiembre de 2007 gana alcaldía, asume el 14 de febrero de 2008

El 11 de septiembre de 2011 gana alcaldía, asume el 14 de febrero de 2012

El 6 de septiembre de 2015 gana alcaldía, asume el 14 de febrero de 2016

En junio de 2019 gana alcaldía pero no asume el cargo. En lugar suyo, el 14 de febrero de 2020 asume el candidato del Partido Unionista